domingo, 5 de septiembre de 2021

LA METAMORFOSIS DE LOS PÁJAROS La madre conectada con Dios y la Naturaleza

Título original: A Metamorfose dos Pássaros
Portugal 2020 101 min.
Guion y dirección
Catarina Vasconcelos Fotografía Paulo Menezes Música Madalena Palmeirim Documental Estreno en el Festival de Berlín 28 febrero 2020; en Portugal 1 septiembre 2020; en España 3 septiembre 2021


Nos cuesta conectar con este híbrido entre ficción y documental con el que la directora portuguesa Catarina Vasconcelos quiere contarnos la presuntamente fascinante historia de su familia. Como Irene Giménez Lorang en My Mexican Bretzel, Vasconcelos opta por un toque vanguardista y experimental para contarnos esa historia familiar, pero mientras la española optaba por el trampantojo y la ilusión para a partir de material documental doméstico ajeno lograr hilvanar esa historia íntima y personal, Vasconcelos echa mano más del material rodado de ficción para hablarnos de ausencias en ese tono característico gris y tristón que caracteriza al cine portugués que trasciende sus fronteras.

Hay sin embargo un alto componente místico, casi religioso, en su propuesta que la acerca a menudo a ese cine catecúmeno que salpica nuestras pantallas desde que hace tiempo las hordas de la derecha más intransigente y rancia pretende recuperar el terreno perdido. Vasconcelos, que por supuesto pertenece a una familia burguesa y adinerada, que parece ser la única clase cuyas vivencias particulares merecen ser contadas, exige la máxima atención al público para que no pierda el hilo de sus elaborados textos de una literatura exasperante, incansablemente declamados por una omnipresente voz en off. A la vez experimenta con la imagen y el sonido, la primera para que nos sintamos como si admirásemos un cuadro, quizás ese Sorolla o la Boda campesina de Brueghel El Viejo con los que prácticamente arranca el film; este último casualmente protagonizó una de las pruebas más veteranas del concurso televisivo Saber y ganar solo un día antes de estrenarse entre nosotros la película. Experimenta también con el sonido, como si de un trabajo digno de exhibirse más en un museo que en una sala de cine destinada a contar historias, para sumergirnos en un mar (literal) de misticismo y confusión que sirva para construir esa oda a la madre a la que esta enigmática y a menudo irritante película parece querer dirigirse.

No nos sorprende sin embargo que la cinta haya recibido tantos premios (menores quizás, como el Fipresci en la sección Encuentros de Berlín o el Zabaltegi-Tabakalera en San Sebastián) y vítores críticos, tan proclives a celebrar cualquier cosa que se aparte del lenguaje tradicional y nos invite a esforzarnos en encontrar poesía y sugestión en propuestas desde luego tan elaboradas pero en muchos aspectos insufribles como esta. También su preciosista cartel publicitario ha sido galardonado en algún festival.

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