martes, 8 de octubre de 2013

IN MEMORIAM: PATRICE CHÉREAU EN LA CIUDAD DE LA ÓPERA

Parece mentira que alguien tan vitalista, con tanta energía, tan activo, con tanto que hacer y regalar, desaparezca así, de la noche a la mañana, dejándonos con ganas de más y con esa inexplicable sensación cada vez que desaparece alguien a quien apreciamos de... y ahora qué, cómo es posible. Así recuerdo a Chéreau la única vez que le vi en persona aquí en Sevilla, su ciudad de adopción, donde residía de vez en cuando, en su casa de la calle Castellar en el barrio de la Alameda. Fue en el Teatro Central, espacio en el que presentó algunas de sus más celebradas creaciones. En aquella ocasión, no recuerdo cuántos años hace, ofreció una conferencia ilustrada sobre su trabajo como director de escena lírico, centrándose especialmente en el Don Giovanni de Mozart que dirigió para Daniel Barenboim y el Festival de Salzburgo. Y era así, vitalista, fuerte y arrollador, lleno de entusiasmo, de ideas y de creatividad, y sobre todo me llama mucho más la atención ahora que entonces lo sano que era y la complexión física que gastaba, impensable para alguien a quien tendría que retirarlo el cruel y desalmado cáncer.

Quienes amamos el cine lo disfrutamos en películas tan singulares como La reina Margot, que le valió el Premio del Jurado en Cannes y tenía a una deslumbrante Isabelle Adjani como protagonista; Los que me quieren cogerán el tren, un éxito generacional en Francia y premio César al mejor director de 1998; Intimidad, una muy atrevida cinta que le hizo merecer el Oso de Oro en Berlín en 2001; Su hermano, un delicado melodrama con el que ganó el Oso de Plata al mejor director en el mismo certamen dos años después; y Gabrielle, su última película estrenada entre nosotros, con una imprescindible, como siempre, Isabelle Huppert. 

Como director de ópera sus trabajos fueron impecables y unánimemente aplaudidos. De la mano de Pierre Boulez en un Anillo del Nibelungo de referencia para el Festival de Bayreuth de 1976, así como en Lulú de Berg para la Ópera de París y De la casa de los muertos de Janácek. Siempre a la vanguardia en títulos como Wozzeck y más recientemente Tristán e Isolda, ambas también junto a Barenboim. Ligado desde hace muchos años al Teatro Central, muchos aficionados a la lírica nos preguntamos en muchas ocasiones por qué el Maestranza no había aprovechado las virtudes y excelencias más que demostradas de este artista mayúsculo para sus producciones propias, en aquellos felices tiempos en los que las tenía. Teníamos a un genio de la ópera viviendo entre nosotros y nuestro coliseo lírico nunca se hizo eco del dato. Amaba la ciudad y sus fiestas, la misma ciudad que ha dado pie a cientos de óperas, algunas de ellas las más significativas de la historia, y sin embargo su teatro lírico le desaprovechó. Ahora ya es tarde; hemos perdido la ocasión y el tren, aunque lo quisiéramos.

UN HOMBRE SOLITARIO Mis problemas con las mujeres

Título original: Solitary Man
USA 2009 90 min.
Dirección Brian Koppelman y David Levien Guión Brian Koppelman Fotografía Alwin Kuchler Música Michael Penn Intérpretes Michael Douglas, Susan Sarandon, Jesse Eisenberg, Mary-Louise Parker, Danny DeVito, Imogen Poots, Jenna Fischer, Richard Schiff Estreno en España 27 septiembre 2013

Brian Koppelman y David Levien trabajan en pareja; juntos han escrito los guiones de películas como Rounders, El jurado, Ocean’s Thirteen y la recién estrenada Runner Runner, así como dirigido los films Ajuste de cuentas y éste que nos ocupa. El primero además ha destacado como productor musical, descubriendo entre otros a la cantautora Tracy Chapman a finales de los 80. Si no fuera porque esta cinta se estrena entre nosotros cuatro años después de su realización, diríamos que Michael Douglas se encuentra en su año glorioso, con interpretaciones tan excelentes como la de Liberace en Behind the Candelabra y ahora este hombre problemático del título. Su perfil es el de un empresario con iniciativa e ingenio que ve cómo su imperio se va viniendo abajo desde el momento en el que empieza a comportarse como un mujeriego y un indiscreto. El precio de la falsa moralidad norteamericana como eje central de este sutil análisis antropológico. El sexo como eje de la balanza para determinar la honorabilidad en la familia y los negocios. En definitiva, la condena de una sociedad hipócrita, castradora y compasiva, sin énfasis ni manipulaciones evidentes. Douglas hace un estupendo trabajo, aunque no haya tenido que escarbar mucho para construir su personaje, mientras el lujoso elenco que le acompaña aprovecha sus momentos estelares y dan al conjunto ese aire de calidad que tan bien se ciñe a sus propósitos. Las motivaciones argumentales están bien definidas y expuestas, pero en ningún caso invalidan por su instinto justificativo las premisas que el film utiliza como objeto del análisis que propone, y que deja saludablemente al libre juicio e interpretación del espectador, respetando su inteligencia y capacidad de comprensión.

GRAVITY Instinto de supervivencia

USA 2013 90 min.
Dirección Alfonso Cuarón Guión Alfonso y Jonás Cuarón Fotografía Emmanuel Lubezki Música Steven Price Intérpretes Sandra Bullock, George Clooney
Estreno en España 4 octubre 2013

Siete años ha esperado Alfonso Cuarón para dirigir su nueva película desde Hijos de los hombres; un realizador cuya filmografía esencial se completa con La princesita, Grandes esperanzas, Y tu mamá también y Harry Potter y el prisionero de Azkabán, y que con esta nueva propuesta parece presentarnos su película más personal, su proyecto más ambicioso y quizás su mejor trabajo. Podría resumirse con aquella famosa frase publicitaria que acompañaba los tráilers y pósters de Alien, el octavo pasajero: "En el espacio nadie puede oír tus gritos". Ahí se desarrolla la trama de este desasosegante y asfixiante film en el que dos astronautas quedan a la deriva de su nave y misión cuando una lluvia de restos aeroespaciales se precipita sobre ellos. A partir de ahí, gracias a un guión tan ingenioso que hace pasar por verosímiles situaciones que posiblemente hicieran ruborizar a los más entendidos en la materia, nos sumergimos hipnóticamente en una lucha por la supervivencia. Una metáfora que nos hace reflexionar sobre la vida y la muerte, las razones que nos conducen a seguir luchando día a día, a superar todas las dificultades que se nos van presentando y a sobreponernos a los traumas más impensables. La minuciosa dirección de Cuarón y el trabajo espléndido de los protagonistas, especialmente de una titánica Sandra Bullock que con este trabajo se matricula definitivamente como gran actriz dramática tras los ensayos demostrados en Crash y Un sueño posible, consiguen una obra de dimensiones trágicas considerables. Pero nada sería posible sin su extraordinaria factura técnica, desde la fotografía de Lubezki, circular y danzarina, a la obsesiva e inquietante música del joven Steven Price (Attack the Block) y los escalofriantes efectos visuales así como el muy adecuado y sugerente uso de la tecnología tridimensional. Una experiencia envolvente y un viaje mítico a la vida y a la superación de la muerte.

domingo, 6 de octubre de 2013

CONCIERTOS ESCENOGRÁFICOS Diálogos entre la música y la literatura en el arranque de dos estimulantes ciclos

Ciclo de conciertos en San Alberto. Les Six Musiciens: Rocío de Frutos, soprano. Cynthia Luque, actriz. Cristina Gutiérrez, clavecín. Jacobo Díaz, oboe, flautas y chirimía. Teresa Martínez, percusión y contralto. Irene Gómez, viola da gambaPrograma: The Golden Age. Música, poesía y danza en la época de Shakespeare (piezas de John Dowland, Anthony Holborne, John Bennett, Thomas Campion, John Bull, y Thomas Morley; sonetos de William Shakespeare). Sábado 5 de octubre de 2013, Iglesia de San Alberto

XXIV Ciclo de Música de Cámara ROSS. Éric Crambes y Luis Miguel Díaz, violines. Kiril Kikolov, viola. Luiza Nancu, violonchelo. Juan Ronda, flauta. Piotr Zymyslik, clarinete. Daniela Iolkicehva, arpa. Rafael Gómez, narrador. Programa: Introducción y allegro, de Ravel; Rapsodia para clarinete y piano, de Debussy; Cuento fantástico sobre « La máscara de la muerte roja » de E. A. Poe, de Caplet. Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, domingo 6 de octubre de 2013

Les Six Musiciens, con el violagambista Pedro Ortega
en lugar de Irene Gómez
La Sinfónica arrancó su ciclo de música de cámara de esta temporada con una estimulante y novedosa propuesta; y de la misma forma que la noche anterior pudimos asistir al concierto inaugural del ciclo programado por Mosaico Sonoro en la Iglesia de San Alberto, con un espectáculo en el que se combinaban arias y madrigales ingleses contemporáneos de Shakespeare con dramatizaciones de algunos de sus sonetos, el conjunto liderado por Éric Cambres ofreció también una singular interpretación del Conte Fantastique de André Caplet, con un fluido diálogo entre los instrumentistas y la narración del cuento de Edgar Allan Poe a cargo del jefe de producción la orquesta, Rafael Gómez. A esto hay que añadir la esmerada luminotecnia del espectáculo y la significativa indumentaria de los intérpretes, alternando en la primera parte camisas blancas y negras (quizás en alusión al piano ausente en el escenario, pero presente en las dos partituras interpretadas, en el caso de Ravel por la trascripción que realizó posteriormente) en contraste con el colorido atuendo de la arpista central; y con referencias a la sangre (el rojo intenso de Iolkicehva) y la oscuridad (el resto de integrantes), en la segunda.

El de Les Six Musiciens fue un concierto decepcionante, en gran parte debido a la defectuosa acústica de la iglesia, que hacía que desde atrás apenas se pudieran apreciar matices ni participar convenientemente del evento. El sonido resultaba difuso, perdido, lo que añadido a la falta de potencia y proyección de la, por otro lado, elegante y deliciosa voz de Rocío de Frutos, hizo que la función se antojase floja. Entre los músicos si acaso destacar las maderas, y en un nivel más discreto el clavecín y la viola da gamba. Teresa Martínez ejerció un doble cometido de correcta percusionista y estimulante contralto en apoyo y contrapunto a la voz firme y sedosa de Frutos en pasajes como la exquisita Sweet stay a while de Dowland. La soprano por su parte mejoraba ostensiblemente conforme su tesitura se acercaba más a los registros graves, especialmente en Can she excuse my wrongs del mismo autor. Echamos en falta más sentimiento y emotividad en su interpretación del precioso Flow, my tears, siempre de Dowland. Los sonetos del autor de Macbeth fueron más dramatizados que recitados por la actriz Cynthia Luque, que abusó de histrionismo y temperamento, malogrando la intención amorosa de tan preciadas palabras. Un par de danzas por parte de la mencionada actriz y la polifacética percusionista redondearon un esmerado programa que seguramente funciona mejor en espacios más adecuados.

Y de lo inglés a lo francés, porque el arranque del ciclo de cámara de la ROSS, de nuevo con el impagable patrocinio del English Language Institute, se erigió como perfecto complemento a una semana netamente francesa tras los conciertos ofrecidos por Michel Plasson con el conjunto sinfónico. De nuevo Ravel en los atriles, esta vez acompañado por el imprescindible Debussy y el poco conocido André Caplet. Las páginas del primero y el último tienen en común estar compuestas para el arpa cromática Erard, en el caso de Ravel precisamente para promocionarla por encargo de la compañía Pleyel. Daniela Iolkicehva tuvo una oportunidad única para lucirse generosamente con el instrumento y vaya si lo consiguió, desplegando un sonido anguloso, sensual, de timbres brillantes y perfectamente controlados, con una pulsación metódica y precisa. Para el resto de ejecutantes la Introducción y allegro discurrió con un minucioso trabajo en las dinámicas y un ensamblaje perfecto de todos los instrumentos, destacando la muy efectiva y concisa labor de las maderas. Piotr Zymyslik aprovechó bien las oportunidades que le brinda la Rapsodia para clarinete y piano (trascripción para cuerda, arpa y flauta) de Debussy, también conocida como Primera Rapsodia. Una pieza entre las más bellas y dulces del compositor, con la que el clarinetista resaltó sus timbres y colores, la densidad de su armonía y sus ensoñadores matices. El Cuento Fantástico es la obra cumbre, y una de las más importantes piezas camerísticas del país vecino en el primer cuarto del siglo XX, de uno de los compositores más desconocidos de su época. Un estudio sinfónico y programático que fue ofrecido en su versión con narración incluida, cometido que Gómez desarrolló con profesionalidad, voz armoniosa y relajada y una perfecta dicción, y que los músicos ilustraron con bríllantez y una extraordinaria carga dramática.

Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el lunes 7 de octubre de 2013

sábado, 5 de octubre de 2013

LA HERIDA y el estorbo

España 2013 95 min.
Dirección Fernando Franco Guión Fernando Franco y Enric Rufas Fotografía Santiago Racaj Música Ibon Rodríguez Intérpretes Marian Álvarez, Manolo Solo, Luis Callejo, Andrés Gertrudix, Rosana Pastor, Ramón Barea, Ramón Aguirre
Estreno 4 octubre 2013

Para su debut como realizador el montador Fernando Franco (Blancanieves de Pablo Berger, Bon appétit de David Pinillos, quien curiosamente ejerce aquí labores de montaje) quiso hacer un documental sobre trastornos de personalidad, pero la incomodidad de rodar con pacientes reales de dicha enfermedad le llevó a esta ficción con hechuras de documental. Y es precisamente ahí donde fracasa, al menos parcialmente, este ejercicio, pues bien es sabido que nada conmueve ni nos hace reflexionar tanto como una buena ficción. Los dramas servidos en noticias de la televisión o documentales en cualquier formato no nos llegan tan profunda ni certeramente como con un buen y sincero trabajo de ficción. Acercarse demasiado al rostro de la protagonista absoluta, una Marian Álvarez que se confirma como gran actriz muy a tener en cuenta con este matizado trabajo que le valió una merecida Concha de Plata en el pasado Festival de San Sebastián, y utilizar recursos premeditadamente toscos, especialmente tangible en un sonido defectuoso y áspero, no ayudan a involucrarse en su sufrimiento y angustia. Un calvario provocado por una personalidad inestable a la que sólo le hace falta pulsar un botón, que puede tener forma de abandono sentimental, pérdida de un ser querido o cualquier otro factor emocional, para disparar una situación de ansiedad permanente, aislamiento y angustia intermitente. Sí acierta Franco en mostrar la sensación de aislamiento de la protagonista, y sobre todo en plasmar la que de estorbo provoca en las personas que tiene alrededor, como su madre, su ex pareja o, muy especialmente, ese padre que con apenas esbozar una actitud sin excesos expresivos demuestra incomodidad ante la presencia de una enferma a la que no se acierta a comprender. Ahí radica quizás la mayor preocupación del realizador, la de concienciar al público en general de que la enfermedad existe y genera muchísimo sufrimiento para quien la padece, potenciado además por la falta de comprensión generalizada y la sensación que de problema y estorbo para la sociedad en general provoca. Pero se lo tendría que haber trabajado más para lograr su objetivo, pues al final sólo queda un film incómodo.

viernes, 4 de octubre de 2013

EL VENERABLE MAESTRO MICHEL PLASSON CELEBRÓ SU 80 CUMPLEAÑOS EN SEVILLA, Y TAN EN BUENA FORMA

3º concierto XXIV temporada de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Michel Plasson, director. Programa: Pelléas et Mélisande (Pelléas et Melisande, de Fauré; Sinfonía nº 1 de Gounod; Jeux d’enfants, de Bizet; Ma mère l’Oye, de Ravel).
Teatro de la Maestranza, jueves 3 de octubre de 2013

Pelléas et Melisande, el drama simbolista de Maurice Maeterlinck, ya fue objeto de un monográfico hace siete temporadas, cuando Marc Soustrot ofreció una sensacional lectura de las páginas que Debussy, Schönberg, Sibelius y Fauré le dedicaron a la trágica pareja de enamorados. Esta vez sirvió para engarzar un programa en el que las cuatro piezas interpretadas coincidían en atmósfera, mágica y evocadora, a la vez que habrían de inspirar celebrados ballets.

Una vez más quedó patente la habilidad y sensibilidad de Michel Plasson, un veterano de nuestro escenario con quien hace dos temporadas disfrutamos de un monográfico sobre Scherezade, para atacar partituras tan hermosas como las que nos brindó la noche posterior a su 80 cumpleaños. Casualmente fue Pauline Viardot quien impulsó e influyó en las piezas de Fauré y Gounod. De la primera el mítico director de la Orquesta del Capitole de Toulouse extrajo toda su delicadeza y misterio, logrando del conjunto una gran pureza instrumental y un sonido sereno y melodioso, si bien un poco más de dramatismo hubiera favorecido a la marcha fúnebre final. La Sinfonía de Gounod, una fantasía clasicista influida por Haydn y Mozart, no ofrece grandes oportunidades de lucimiento, pero sirvió para dejar claro el dominio de Plasson en contrapunto, ritmo y su característico control de los metales.

La segunda parte estuvo centrada en la infancia, a través de los juegos y los cuentos. Tanto Juegos de niños como Mi madre la Oca se concibieron para piano a cuatro manos, y más tarde se orquestaron. La de Bizet constituye una evocación romántica de la niñez, alcanzando su punto más lírico en manos de Plasson con el juego de los maridos y mujeres y finalizando enérgicamente con el vibrante galop. Exquisita por delicadeza y lirismo resultó la página de Ravel, poética y encantadora en una versión que mimó los detalles, las dinámicas y los matices, alcanzando el paroxismo con el emocionante beso de la Bella Durmiente en el Jardín de las Hadas. Pero nada de esto hubiera sido posible sin nuestra valiosísima orquesta y su característico sonido metálico y cristalino. Un emotivo y agradecido Cumpleaños feliz entonado por el público celebró al final de una noche mágica toda una vida felizmente encomendada a la música.

Versión extensa del artículo publicado en la edición impresa de El Correo de Andalucía el sábado 5 de octubre de 2013

jueves, 3 de octubre de 2013

KON-TIKI Una aventura poco emocionante

Noruega-Suecia-Dinamarca-Alemania-Reino Unido 2012 118 min.
Dirección Joachim RØnning y Espen Sandberg Guión Petter Skavlan Fotografía Geir Hartly Andreassen Música Johan Söderqvist Intérpretes Pal Sverre Hagen, Anders Baasmo Christiansen, Tobias Santelman, Gustaf Skarsgard, Odd Magnus Williamson, Jakob Oftebro, Agnes Kittelsen Estreno en España 27 septiembre 2013

No es la primera vez que en un circuito de versión original proyectan una película doblada. Ocurrió en nuestra ciudad con La mosquitera (del catalán original al castellano doblado) y ahora con esta película, de la que se exhibe copia doblada al inglés. Despropósito doble si consideramos además que la cinta fue precisamente nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Los directores de Bandidas, aquel bodrio producido por Luc Besson y protagonizado por Penélope Cruz y Salma Hayek, y ahora en negociaciones para encargarse de la nueva entrega de Piratas del Caribe, han llevado al cine la hazaña aventurera del biólogo y explorador noruego Thor Heyerdahl, cuando decidió demostrar empíricamente su teoría de que las islas del sur del Pacífico estaban pobladas por descendientes de los peruanos y no de los asiáticos como era el creer más generalizado. Para ello se embarcó junto a otros seis aventureros en una balsa de troncos de madera con la que recorrieron ocho mil kilómetros. La epopeya fue novelizada y llevada al documental, Oscar incluido, por el propio Heyerdahl. En esta ocasión, tras un inicio deslumbrante con magnífica recreación de ambientes, incluido el Nueva York de finales de los 40, asistimos casi de repente, sin apenas presentación de personajes, a los que nunca llegamos realmente a conocer ni por lo tanto a involucrarnos con sus motivaciones y emociones, al viaje transoceánico, deteniéndose más en la lucha con los tiburones que en otros episodios y reflexiones que sí encontramos en el libro publicado a principios de los 50. Toda la técnica lucida en la primera parte se diluye evitando momentos de acción comprometidos que pongan en evidencia la carencia y falta de dominio de recursos, a pesar de lo cual, gracias al esplendor del escenario, la fotografía y los protagonistas, el espectáculo se antoja entretenido y estéticamente hermoso, pero poco más.