lunes, 9 de diciembre de 2019

LAST CHRISTMAS Espíritu navideño en toda regla

Reino Unido-USA 2019 102 min.
Dirección Paul Feig Guion Bryony Kimmings y Emma Thompson Fotografía John Schwartzman Música Theodore Shapiro Intérpretes Emilia Clarke, Henry Golding, Michelle Yeoh, Emma Thompson, Lydia Leonard, Patti LuPone, Ingrid Oliver, Boris Isakovic, Ritu Arya, Laura Evelyn, Rebecca Root, Ansu Kabia Estreno en Estados Unidos 8 noviembre 2019; en Reino Unido 15 noviembre 2019; en España 29 noviembre 2019

Que Emma Thompson haya confiado en Paul Feig para dirigir su guion puede deberse a la anterior película de este realizador norteamericano. La elegancia y la ironía, además del buen trabajo desplegado por sus protagonistas, Anna Kendrick y Blake Lively, lograron que Un pequeño favor redimiera a Feig de sus anteriores y de muy mal gusto trabajos, entre ellos La boda de mi mejor amiga, Espías y el remake en clave femenina que no feminista de Cazafantasmas. Thompson por su parte recupera el espíritu de los cuentos más tradicionalmente navideños, los que se inspiran en el abecedario de Charles Dickens y echan mano de todo un imaginario urbano de miseria e injusticia para depositar su mensaje de buena voluntad, optimismo y actitud frente a los sinsabores de la vida.

Ilustrarlo todo con canciones de George Michael y su grupo Wham! no responde más que a una estrategia de mercado, la misma que han seguido títulos recientes como Yesterday o Blinded by the Light a propósito de los Beatles y Bruce Springsteen, respectivamente. Algunas de estas canciones están perfectamente encajadas en el argumento, mientras otras solo sirven de adorno, como los navideños de la tienda en la que trabaja nuestra alocada, impertinente y de partida insufrible protagonista, una Emilia Clarke a la que hemos visto de heroína en Terminator Génesis y Han Solo, así como en el pastelito romántico Antes de ti, y que ahora se calza los zapatos de una hija de refugiados ex yugoslavos amenazados por el Brexit en un Londres quizás idílico pero en el que abunda el miedo, el racismo y las casas de acogida.

Pero que nadie se asuste, esto es una comedia romántica y amable, con considerables dosis de humor, a lo que no es ajena una divertida Emma Thompson y unas líneas de diálogo tan logradas como las que le valieron el Oscar hace casi veinticinco años por Sentido y sensibilidad. El joven y apuesto asiático Henry Golding, descubierto en Crazy Rich Asians y precisamente en Un pequeño favor, y la veterana Michelle Yeoh asumiendo un entrañable rol, completan los atractivos de esta puede que melosa pero muy disfrutable, sincera y emotiva película.

sábado, 7 de diciembre de 2019

UN WEST SIDE STORY CORRECTO, ASEADO Y DISFRUTABLE

Música de Leonard Bernstein con libreto de Arthur Laurents y letras de Stephen Sondheim. Federico Barrios, dirección escénica y adaptación de la coreografía original de Jerome Robbins. Alejandro Serrano y David Serrano, adaptación y traducción. Gaby Goldman, director musical. Ricardo Sánchez Cuerda, escenografía. Carlos Torrijos y Juan Gómez Cornejo, iluminación. Gaston Brisky, sonido. Antonio Belart y Ana Llena, vestuario. Con Javier Ariano, Talía del Val, Silvia Álvarez, Víctor González, Oriol Anglada, Armando Pita, Enrique R. del Portal, Diego Molero, Carlos Seguí y compañía. Producción de SOM Produce y WSS 100 Aniversario 2017 AIE. Teatro de la Maestranza, jueves 5 de diciembre de 2019


La Gran Vía madrileña obró el milagro hace ya bastantes años, generar una afición mayoritaria por el teatro musical en un país donde hasta hacía poco el género solo entusiasmaba a una élite muy entregada. Contaban nuestros abuelos que en posguerra la gente iba al cine a ver musicales porque era lo que había, pero pataleaban cuando Fred Astaire o Judy Garland entonaban una canción. Afortunadamente esos años de penuria y analfabetismo pasaron a la historia y hoy son muchas las personas que sienten auténtico fervor por un género que mueve mucho negocio y se ha convertido en un generoso y saludable entretenimiento. Entre quienes lo han fomentado está SOM Produce, que mantiene aún en cartel Billy Elliot, con gran aceptación de público y notables logros artísticos.

West Side Story sorprendió en su día por la calidad de su música y su carácter eminentemente dramático cuando el musical se identificaba con alegría y distensión. Fue en 1957, justo un años después de que otro musical, My Fair Lady, se convirtiera en todo un éxito en Broadway y marcara un antes y un después en el género. No tardaron ambas en adaptarse al cine, con la particularidad de que en España el musical de Frederick Loewe fue traducido también en las canciones, al igual que lo eran otros musicales monumentales como Sonrisas y lágrimas o Mary Poppins. No ocurrió sin embargo lo mismo con el título de Leonard Bernstein, cuyas canciones se mantuvieron en inglés con las voces de Jimmy Bryant, Marni Nixon y Betty Wand doblando a Richard Beymer, Natalie Wood y Rita Moreno. Por eso el trabajo de Federico Barrios y los hermanos Alejandro y David Serrano adaptando al español los textos íntegros de la obra se revela especialmente complejo y novedoso.

El resultado de esta producción es en términos generales satisfactorio, con un acabado formal correcto y aseado que se presenta como versión íntegra de la pieza, la misma que se estrenó en el Winter Garden de Nueva York el 27 de septiembre de 1957. Por eso quienes conozcan bien la película se habrán dado cuenta de que los números Calma (Cool) y Querido Sargento Krupke (Gee, Officer Krupke) están intercambiados, ya que el emplazamiento de éste en el original resulta anticlimático después de la tragedia, que el ballet Somewhere (En algún lugar) se sustituyó en el film por un sencillo dúo de amor sin coreografía, o que Me siento hermosa (I Feel Pretty) suena en otro momento y lugar. Todas estas particularidades son recuperadas en este montaje, que por otro lado cuida tanto su mimetismo con el original que no aporta novedad alguna ni esconde sorpresa reseñable.


Una compañía entregada y disciplinada

El responsable más destacado del éxito de esta empresa es la excelsa partitura de Leonard Bernstein, que conocemos más en manos de grandes orquestas con generosas secciones de cuerda que en formato reducido habitual en un teatro dedicado al género. Sin embargo hemos de decir que salvo en un prólogo con desatinos en los metales y una trompeta algo díscola, el resto de la función la banda lució espléndida, aún sin cuerda suficiente, haciendo honor a la sensacional música y con especial mención precisamente de esos metales en la secuencia del baile en el gimnasio, donde el famoso mambo lució en todo su esplendor. Como responsable musical, Gaby Goldman desplegó por lo tanto un trabajo ejemplar.

En cuanto al elenco hemos de presumir que en su estreno sevillano en un lugar tan privilegiado como el Maestranza, donde ya en junio de 2012 disfrutamos de un suntuoso Sonrisas y lágrimas, contamos con el reparto principal, y de hecho así nos lo pareció desde nuestra algo alejada posición. Sería conveniente que los programas de mano se adaptaran cada función al reparto asignado. Bastaría con hacer tiradas distintas o añadir una octavilla aclaratoria. Así las cosas esperamos no equivocarnos al aplaudir el talento canoro de Talía del Val, a quien hemos visto en Sevilla en Los miserables y El médico, una voz de soprano lírica perfectamente educada y capaz de sobreagudos extraordinarios. Con Javier Ariano el papel de Tony dejó de sonar como tenor para decidirse por una voz de pop ligero en la línea de un Bustamante o un Bisbal, que el cantante murciano defendió a la perfección. También Silvia Abarca destacó con temperamento y decisión en su rol de Anita, protagonizando una de las escenas más incómodas de la función, cuando la manada de los Jets intenta violarla. Víctor González como Riff cantó y bailó correctamente, pero sin las acrobacias a las que nos acostumbró Russ Tamblyn en la película de Robert Wise; por su parte, Oriol Anglada interpretó con dignidad pero sin distinción a Bernardo. En conjunto ellas lucieron mejor, en números como América, Me siento hermosa, el dúo Un chico como ése/Tengo un amor o el solo de En algún lugar, prodigio de emoción y lirismo. Ellos acusaron menos energía y brío en Querido Sargento Krupke y el arranque del Quinteto, por otro lado uno de los momentos más conseguidos y desde luego de los más sobrecogedores. Todos y todas merecen sin embargo un cálido reconocimiento por incorporar tantas repetidas veces esos mismos roles, trabajo desde luego arduo y fatigoso, y que resulten siempre frescos. ¡Es la magia del teatro!

La coreografía dejó entrever claramente su influencia del Jerome Robbins original, pero desde una perspectiva demasiado ordenada y mecánica que hizo que la energía y la fuerza se resintieran un poco. Entre todos los danzantes nos sorprendió especialmente una gimnástica Ana Escrivá como Grazziela. La escenografía, que no llegó a ocupar toda la grandeza del escenario hispalense, resultó ágil y efectiva, con cambios a menudo imperceptibles e ingeniosos, todo dentro de un conjunto tan correcto como disfrutable. 

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 5 de diciembre de 2019

Estrenos de GLORIA MUNDI, EL JOVEN AHMED y EL TRAIDOR

GLORIA MUNDI
Estreno en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 9 noviembre 2019
Estreno en salas comerciales 29 noviembre 2019

EL JOVEN AHMED
Estreno en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 8 noviembre 2019
Estreno en salas comerciales 5 diciembre 2019

EL TRAIDOR
Estreno en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 15 noviembre 2019
Estreno en salas comerciales 5 diciembre 2019

LA CONJUNTA EN TERRENO DE GARCÍA

IX Temporada de conciertos de la Orquesta Sinfónica Conjunta Universidad de Sevilla-C.S.M. Manuel Castillo. Programa: Drumming, de Steve Reich. Auditorio de la ETS de Ingeniería, miércoles 4 de diciembre de 2019

Drumming es una de las obras claves de la música contemporánea. Compuesta hace casi cincuenta años, Steve Reich revalidó con ella su posición de compositor más destacado de su generación en Estados Unidos y padre absoluto del minimalismo junto a otros autores como Terry Riley o Philip Glass. Inspirado por una visita a Ghana, y muy especialmente por el folclore de la gente de Ewe en la zona del Volta, donde por cierto contrajo malaria, Drumming es el resultado de su aprendizaje con el maestro de la percusión Gideon Alorwoyie, e inmediatamente saludada como obra maestra del minimalismo. Sigue la técnica del phasing, una pareja de intérpretes tocando el mismo acorde una y otra vez al unísono y en un mismo instrumento, mientras poco a poco van cambiando de tempo. Con esta pieza Reich abandonó su primitiva austeridad permitiendo formas y estructuras menos estrictas y más atractivas para su comprensión y deleite.

Bien en su versión más extensa de casi hora y media de duración, o en esta más frecuente de apenas una hora, dependiendo de las repeticiones, una interpretación de Drumming bien estructurada y disciplinada consigue en el oyente una sensación hipnótica que logra sumergirle en el ritmo y la música de forma envolvente y casi obsesiva. Nueve jóvenes percusionistas, tres profesores del conservatorio, dos voces femeninas y una intérprete de piccolo lograron estos objetivos gracias al esfuerzo y la implicación que caracteriza cada nueva exhibición de las facultades de esta joven orquesta del CICUS y el Conservatorio Manuel Castillo. Y aunque con su proverbial humildad Juan García Rodríguez asegura no haber participado en la gestación de este reto, a nadie escapa que con su implicación en la vida musical de vanguardia de la ciudad, al frente de su conjunto Zahir Ensemble o en proyectos tan ilusionantes como el Innova Ópera que estrena la próxima semana en el Maestranza, haya elegido y supervisado la interpretación de esta emblemática obra para el segundo programa de la actual temporada de la Conjunta.

El resultado estuvo a la altura de los obtenidos por el Steve Reich and Musicians, aún hoy en activo con la mayoría de sus integrantes, el día de su estreno en 1971 en Nueva York, y podemos asegurar que la recepción fue más entusiasta que la de aquel momento, por muy hippy que se fuera entonces, tan en sintonía con estas estéticas musicales provenientes de África y Asia a través de bongos, marimbas y glockenspiels, instrumentos parecidos al vibráfono. El sentido matemático de la precisión primó a lo largo de la pieza, dividida en cuatro partes sin pausa pero muy perceptibles, bongos en la primera que son sustituidos en la segunda por marimbas y voces en imitación, acaso demasiado altas y en primera línea para tratarse de una pieza en la que deben camuflarse con el resto. Una tercera protagonizada por los glockenspiels, y un final apoteósico con todos los participantes en escena, finalizando en seco, de forma abrupta pero muy sugerente. Todo lo cual invita a realizar sobre el escenario una atractiva performance en la que los intérpretes van apareciendo y desapareciendo según la necesidad, con tal aglomeración a veces en las marimbas y los glockenpiels que parece estemos asistiendo a un taller de trabajo en cadena.

A todo se ciñeron los voluntariosos y muy concentrados intérpretes con tal ahínco y responsabilidad que, a pesar de algunos desajustes de ritmo y precisión que en ocasiones provocaron cierto desorden, el resultado fue espléndido y ampliamente reconocido. También la respuesta del público estuvo a la altura, salvo en una tercera parte en la que se apreció cierto nerviosismo en forma de murmullos, toses, alguna caída de objetos y sonidos de bebé, una falta de respeto a los músicos y al público, y un suplicio para el niño o la niña.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

MIDWAY Curso intensivo y poco didáctico sobre la guerra en el Pacífico

USA 2019 138 min.
Dirección Roland Emmerich Guion Wes Tooke Fotografía Robin Baumgartner Música Harald Kloser y Thomas Wander Intérpretes Ed Skrein, Woody Harrelson, Patrick Wilson, Luke Evans, Aaron Eckhart, Nick Jonas, Mandy Moore, Dennis Quaid, Luke Kleintank, Keean Johnson, Etsushi Toyokawa, Tadanobu Asano, Darren Criss, Brandon Sklenan, Jake Manley Estreno en Estados Unidos 8 noviembre 2019; en España 5 diciembre 2019

La batalla de Midway fue el punto de inflexión definitivo de la Segunda Guerra Mundial en aguas del Pacífico. Con ella se puso fin al ansia japonés de dominar el este y sudeste asiático, eliminando el obstáculo que para ello suponía la armada de los Estados Unidos, fuertemente asentada en esas aguas próximas. Tan trascendente gesta bélica fue ya objeto de un largometraje realizado en 1976 a imagen y semejanza de las grandes películas catastrofistas de la época, es decir con un reparto de grandes glorias de la edad de oro de Hollywood y un director especializado en el género como era Jack Smight, responsable de Aeropuerto 1975. Pero esas son las únicas semejanzas entre ambas películas, pues el guión de Wes Tooke inventa una trama nueva plagada de personajes y anécdotas con las que es difícil o imposible empatizar en sus dos horas y cuarto de proyección. Solo los almirantes Nimitz (antes Henry Fonda, ahora Woody Harrelson), Halsey (Dennis Quaid en el lugar de Robert Mitchum) y Toyokawa (con Toshiro Mifune como antecedente de Etsushi Toyokawa) coinciden en ambas producciones, al tratarse de mandos relevantes en la operación a ambos lados de la contienda. El resto son personajes reales cuyas peripecias particulares sirven para trazar una línea argumental que intente dar consistencia dramática a la empresa.

Con ese aire de megalomanía que caracteriza al cine de Roland Emmerich, generalmente catastrofista (Independence Day, El día de mañana, 2012) y patriótico (El patriota, Asalto al poder, Independence Day: Contraataque e incluso la gesta por la liberación gay en Stonewall, inédita entre nosotros), la cinta recorre todos los episodios relevantes de la guerra entre Estados Unidos y Japón, desde el ataque a Pearl Harbor a la batalla protagonista, pasando por la Batalla del Mar de Coral o el bombardeo de Tokio, episodios todos que han sido en algún momento llevados al cine y ahora lo son en conjunto como si se tratara de un curso completo e intensivo, aunque la verdad poco didáctico. En su afán acaparador incluye hasta a John Ford rodando su famoso documental dentro de la serie Why We Fight?, pero con la misma superficialidad con la que trata el resto del por otro lado vistoso espectáculo.

Es como si el cine de superhéroes se hubiera instalado en la Historia reciente para recrearla con efectos digitales de primer orden e intentar dar al conjunto una pátina de trascendencia, repitiendo modelos de otra época que hoy parecían superados, pero que en estos tiempos tan duros y reaccionarios vuelven a cobrar fuerza. Y es que tanto personaje y tanta anécdota acaba por saturar sin aportar nada al sentido dramático de una función que pierde así todo su valor presuntamente didáctico. Al menos en aquella producción de 1976 asistíamos al crepúsculo del star system norteamericano (Charlton Heston, James Coburn, Glenn Ford, Cliff Robertson y Robert Wagner completaban el lujoso elenco) y disfrutábamos con la banda sonora de John Williams, muy por encima de la funcional y convencional música de Harald Kloser, productor también de la cinta.

lunes, 2 de diciembre de 2019

LA ODISEA DE LOS GILES Homenaje al buenismo popular

Argentina-España 2019 116 min.
Dirección Sebastián Borenzstein Guion Sebastián Borenzstein y Eduardo Sacheri, según la novela del segundo Fotografía Rodrigo Pulpeiro Música Federico Jusid Intérpretes Ricardo Darín, Luis Brandoni, Chino Darín, Verónica Llinás, Daniel Aráoz, Carlos Belloso, Rita Cortese, Andrés Parra, marco Antonio Caponi, Ailín Zaninovich, Alejandro Gigena, Guillermo Jacubowicz Estreno en Argentina 15 agosto 2019; en España 29 noviembre 2019

De los cinco largometrajes dirigidos por Sebastián Borenzstein, tres, los últimos, están protagonizados por Ricardo Darín. El primero fue el exitoso Un cuento chino, al que siguió el menos logrado y más pretencioso Capitán Koblic. Darín forma parte ahora de un elenco coral y variopinto en esta comedia de tintes sociales y eminentemente humanos, un nuevo homenaje a esa clase trabajadora y responsable sin la que el mundo es incapaz de avanzar pero que tiene la fatal desgracia de sufrir todos los vaivenes a los que le condena la mala gestión económica y política, siempre en manos de parásitos incompetentes sin conciencia ni compasión. Son esos giles del título, término con el que se les denomina en Argentina.
 
De lo que se trata es de poner una vez más en tela de juicio la conveniencia del capitalismo a ultranza, favorecer el corporativismo y la solidaridad y reivindicar para el pueblo lo que es suyo. La trama se ambiente a principios de siglo, con el corralito como telón de fondo y caldo propiciatoria para la especulación monetaria, causante de la desgracia de unos heroicos perdedores, como han titulado la cinta para su explotación internacional. El producto final podría haber sido más incisivo, con más ironía y mala uva, pero se queda seguramente a propósito en algo más ligero, un mero entretenimiento que ayude a exhibir las miserias de banca y especuladores y muestre un divertido grupo de mujeres y hombres llanos y buenos, dispuestas a ejercer su derecho al menos a una justicia poética que consuele el dolor y la angustia de saberse víctimas de un sistema tan despiadado y cruel con los y las semejantes.
 
Al carácter amable de la cinta contribuyen naturalmente unos intérpretes en perfecta forma, una estructura narrativa perfectamente articulada, cierto aire country que le da un aspecto general más desenfadado, una exposición de los hechos clara y sencilla y un guion que equilibra perfectamente drama y comedia. El resultado es una cinta que se ve con agrado y se disfruta con resignación.

domingo, 1 de diciembre de 2019

LA ORQUESTA DE BORMUJOS, OTRA AGRADABLE SORPRESA

Concierto del 25 aniversario de la Facultad de Ciencias de la Educación. Irene Román, soprano. José Carrión, contratenor. Orquesta de Cámara de Bormujos. Coro Maese Rodrigo. Alberto Álvarez Calero, dirección. Programa: Sinfonía nº 1 en Mi bemol mayor, de Gyrowetz; Dixit Dominus RV 595 en Re mayor, de Vivaldi. Iglesia de la Anunciación, sábado 30 de noviembre de 2019

Fruto de la expansión que la Universidad Hispalense realizó en la última década del pasado siglo, y que incluyó la Facultad de Comunicación a la que algunos por edad ya no pudimos acceder y que para consolarnos tuvimos que conformarnos con estudios más convencionales como Derecho, fue la creación de la Facultad de Ciencias de la Educación en 1994, que hoy anda embarcada en los actos de celebración de su veinticinco aniversario. Entre esos actos estuvo el magnífico concierto celebrado anoche en la Iglesia de la Anunciación, y que sirvió a la Orquesta de Cámara de Bormujos, creada hace apenas tres años, para celebrar su definitiva puesta de largo en la capital. Ni que decir tiene lo mucho que desde estas páginas aplaudimos las nuevas iniciativas musicales que vienen a engrosar una oferta ya generosa y dan buena idea de lo mucho que desde esa misma década, cuando surgieron las orquestas Sinfónica y Barroca, ha proliferado el interés por la música en una ciudad que hasta entonces andaba muy huérfana y perdida en estas disciplinas. Si además el resultado es tan sorprendente y satisfactorio como el demostrado en esta particular cita, el gozo es sin duda mayor.

Por una vez las autoridades académicas tuvieron el acierto de introducir tan significativa efeméride con breves y acertadas locuciones. El Decano de la Facultad, D. Alfonso Javier García González, enmarcó el acto y el profesor y director musical del evento, D. Alberto Álvarez Calero, dio las necesarias pautas sobre el programa a interpretar. Hay que recordar las deficiencias acústicas de la suntuosa Iglesia de la Anunciación, lo que provoca que si desde las primeras filas el sonido resulta más solemne y brillante, ya un poco más atrás se dispersa tanto que resulta casi inaudible. Algo así debió ocurrir con la percepción del canto del coro, que al estar situado naturalmente más atrás pudo acusar esa dispersión apuntada y unos resultados a menor altura que el resto de los y las participantes. De tal forma, la muy ajustada técnica y expresivamente orquesta, surgida en la localidad aljarafeña a partir de las muchas formaciones que en esta provincia han facilitado la práctica del alumnado de nuestros conservatorios, como la Conjunta o la West-Eastern Divan, ofreció una muy depurada en estilo y fluida en técnica versión del segundo de los Dixit Dominus compuestos por Vivaldi, uno de sus mejores trabajos sacros, de retórica intensa y muy cromática. Aunque el trabajo del coro quedó deslucido probablemente por esa deficiente acústica del templo de la calle Laraña, donde justo enfrente a la misma hora se celebraba el concierto de la Bética de Cámara, añadiendo aun más interés cultural a un sábado presidido por unas calles del centro literalmente atestadas de gente, el resto fue pura delicia. Muy especialmente la voz firme y entonada, de elegante y refinada coloratura y bellísimo timbre, de la joven soprano Irene Román, que protagonizó junto a la también joven y entusiasta Marta Díaz, ambas integrantes del Coro Maese Rodrigo de la propia facultad, un delicioso Tecum Principium con acompañamiento solo de cuerda grave presidida por el bajo del maestro de la ROSS Matthew Gibbon. También nos convenció el contratenor José Carrión, que mantuvo su compleja tesitura sin salidas de tono ni estilo, y que con tremolante compostura dio a su participación un sugerente tono patético que repitió en su trío con el tenor Fernando Galisteo y el bajo Fernando Reyes, que quizás por estar situados detrás junto al coro, acusó también esa dificultad de proyección apuntada. Especialmente reseñable fue su Jubicabit junto a David Segado, cuyos espléndidos, firmes y seguros solos de trompeta lograron completar una interpretación si no impecable, sí decididamente gozosa y capaz de emocionarnos.

Antes, la orquesta desempolvó una pieza de Adalbert Gyrowetz, hoy prácticamente olvidado aunque al alcance en Internet para quien se interese, que gozó en su época de mucha popularidad y riqueza. Un compositor bohemio que llegó a codearse con gente como Mozart, Haydn, de cuyo estilo es evidente deudor, Goethe e incluso Napoleón, fue admirado por Schubert y compuso una ingente cantidad de obras entre sinfonías, óperas, conciertos y música de cámara. Una cuerda empastada y en estilo, comandada por otro maestro de la ROSS, Nazar Yasnitskyy, y una madera firme y segura, lograron una sólida interpretación de su Sinfonía nº 1, reestreno absoluto desde su época de composición, y que contó con una aportación brillante de María González a la siempre difícil trompa en el Adagio, más bien un elegante andante con insólita arquitectura concertante, y que como el resto de la pieza lució solemne en este estimulante concierto que superó nuestras expectativas y colmó nuestra satisfacción, la de vivir en una ciudad tan volcada a la excelencia interpretativa musical. Y para demostrar su versatilidad, se atrevieron con un muy esmerado Intermezzo de Cavalleria Rusticana como propina. Bienvenidos todos y todas, coro, orquesta, solistas y por supuesto su apasionado mentor y director. Hace falta más gente con ese entusiasmo y nivel de exigencia... en todos los campos.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía