Reseña de la película, estrenada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla el 9 de noviembre de 2024
viernes, 14 de febrero de 2025
jueves, 13 de febrero de 2025
TRIFONOV VUELA EN PRIMERA CLASE
Tras
el buen sabor de boca que nos dejó la ópera de Gluck, el concierto de Dariil Trifonov no fue menos. Se trata
de uno de esos artistas cuyo trabajo hipnotiza y atrapa hasta que no puedes
dejar de prestarle atención y paladear
junto a él cada nota, cada inflexión, matiz y gesto que sea capaz de
arrancarle al teclado. Sin partitura, desglosó el programa que viene
presentando en varias plazas españolas e italianas, y con el que encandiló al
público del Carnegie Hall el pasado mes de octubre. Sólo Rachmaninov y sus Variaciones Corelli sustituyeron
entonces al Barber que presentó aquí.
Uno
de los atractivos de este concierto fue precisamente el programa diseñado, con obras poco frecuentadas a pesar de tener
más de un punto de interés. La sonata póstuma Op. 80 de Chaikovski es una obra de juventud que tan poco agradó a
su autor que no permitió que se publicase en vida. Se trata sin embargo de una pieza plagada de atractivos que el
joven pianista descubrió en una interpretación para el recuerdo, capaz de
eclipsar a cuantos grandes intérpretes se han prestado a iluminarla.
Trifonov
se hizo eco de principio a fin del influjo
trágico de Schumann sobre la partitura, desde un allegro inicial plagado de bellas melodías encadenadas de forma tan
sutil como elegante, hasta un fogoso allegro
vivo final en el que afloró una agresividad
controlada, un desarrollo
vigoroso y una conclusión excitante. Antes, inundó de tristeza y pesadumbre el andante y jugó con los colores y ritmos
del scherzo. No cabe duda de que se
trata de un intérprete de primera clase
cuyos dedos vuelan sobre el teclado.
Con
otra de las obras a las que estamos poco acostumbrados, la Sonata Op. 26 de Samuel Barber, arrancó la segunda parte. Obra de muy difícil ejecución,
considerada todo un hito del pianismo estadounidense y del siglo XX en general,
que coquetea con la tradición romántica europea, el dodecafonismo y las técnicas vanguardistas imperantes en la
época, de la que Trifonov extrajo una sucesión
de emociones que culminaron en un adagio
sumido en la tristeza más profunda. La trepidante fuga con la que finaliza la
sonata contó con el toque swing que le caracteriza y que encaja
con los compositores que encargaron la pieza, Irving Berlin y Richard Rodgers.
Para
terminar, y antes de una triada de propinas, alguna puede que de su propia cosecha, las otras de los autores
convocados, el pianista ofreció la transcripción que Mikhail Pletnev, todo un
especialista en la gramática chaicosquiana, realizó de varios de los números del ballet La
bella durmiente. Trifonov desgranó todos sus episodios con atención al
detalle y la expresión, y especial énfasis en el apoteósico final, tocado con la misma transparencia y agilidad que
destiló durante todo un concierto cuya asistencia fue sin duda un enorme
privilegio para la melomanía.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía
miércoles, 12 de febrero de 2025
IFIGENIA EN TÁURIDE CONFIRMA EL TALENTO DE VILLALOBOS
Nos
ha costado un poco aceptar el trabajo de Rafael
Villalobos, quizás lo mismo que él en depurar sus propuestas escénicas.
Pero nos ha ido convenciendo y conquistando hasta llegar a un punto, esperemos
sin retorno, en el que ya no podemos sino
rendirnos a su talento y dejarnos seducir por su imaginación.
La
ópera de Gluck supone, tanto o más que su predecesora, Ifigenia en Áulide, un eslabón
revolucionario en la lírica, por cuanto no sólo preconiza la ópera
mozartiana sino que incluso salta más adelante, convirtiéndose en cierto adelanto
del romanticismo por el tratamiento
dramático de la música, siempre al servicio del teatro, fluyendo sin
recitativos evidentes y restando importancia a los números cerrados.
Un
excelente montaje teatral
El
buen teatro del que es capaz Villalobos
se hace eco de esta consigna y nos trae un espectáculo medido y muy elaborado.
En esta producción estrenada en Amberes el pasado octubre, la acción se
desplaza de la Grecia antigua ilustrada por Eurípides a un mundo actual plagado de guerras y odios, nada ajeno a lo que
vemos diariamente en los informativos y que olemos más cerca de lo que jamás
hubiéramos imaginado.
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| Raffaella Luppinacci y Beatriz Arjona |
A
lo largo de esta inteligente adaptación, asistimos a las visiones que tiene la
heroína a partir del relato inventado que ha escuchado, de forma que se combina realidad con imaginación de
una manera tan didáctica como elocuente. Villalobos no deja escapar la ocasión
de describir a Thoas, rey de los escitas, como un señor de la guerra,
despiadado, machista y grosero, mientras la
ira de los dioses es sustituida por una más terrenal y por ende, terrible.
Tampoco
deja pasar la oportunidad de convertir a los amigos Orestes y Pilades en lo más
parecido a dos amantes homosexuales, claro que el texto lo pone fácil.
Mientras, las figuras de Agamenón y
Clitemnestra dejan de ser sombras del pasado para convertirse en presencias
influyentes y decisivas para la activación de la tragedia. Por eso es
importante que cobren vida en forma de actor y actriz que aportan textos
añadidos al conjunto. Por cierto, ella es Beatriz
Arjona, recientemente galardonada con el Premio Carmen del Cine Andaluz a
la mejor actriz por su papel en Fin de
fiesta.
Quizás
el mayor atrevimiento del director escénico sea agredir la excelsa música con gritos, portazos y gemidos, aunque no
podemos negar que añaden espectacularidad a una propuesta que puede presumir sin
duda de magnífico teatro.
Música
sublime en buenas manos
A
nadie le escapa que la Orquesta Barroca de Sevilla hubiera sido una estupenda
elección para llevar a buen puerto esta ópera en los albores del clasicismo.
Sin embargo nada cabe reprochar al esmerado
trabajo desarrollado por la Real Orquesta Sinfónica, que en manos de la
reconocida directora griega Zoe Zeniodi
logró excelentes resultados, tanto en los pasajes más agitados y tormentosos,
como el arranque de la ópera, como en los más líricos y emotivos.
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| Edward Nelson y Alasdair Kent |
No
deja de ser un aliciente encontrar voces que además de cantar bien aporten precisamente
eso, belleza y juventud, algo a lo
que también se prestan el barítono estadounidense Edward Nelson como Orestes y el tenor australiano Alasdair Kent, que parecen curtidos
tanto en el conservatorio como en el gimnasio, quizás como curiosa referencia a esas palestras griegas
donde igual se entrenaba que se aprendía arte y ciencia.
Puede
que enfrentarlos a tanto gesto, esfuerzo y movimiento retorcido les pasara
factura y por eso Kent deslizara algún
gallo, y Nelson otro tipo de desajuste puntual. Pero nada de eso enturbió
su entrega y talento, demostrado en unas voces
de bello timbre y generosa potencia. Damián
del Castillo volvió a cumplir con un buen trabajo canoro y expresivo, y Sabrina Gárdez bordó con voz cálida y
bien colocada su papel de Diana. Nos alegramos de que el barítono granadino Andrés Merino siga subiendo peldaños en
una carrera segura, asentada en una voz poderosa y con mucha autoridad.
Por
todo ello, no cabe sino aconsejar que nadie
que diga amar la ópera se pierda este espectáculo integral, y nos consta
que en nuestra ciudad hay más de lo que cabe en tres funciones del Maestranza,
y sin embargo quedan todavía muchas localidades. Al margen de los títulos
populares que nunca pueden faltar, otros como éste son los que de verdad aportan interés a la programación de un teatro de
ópera que se precie.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía
lunes, 10 de febrero de 2025
NO HAY AMOR PERDIDO Extravagancias paternofiliales
Francia 2023 91 min.
Guion y dirección Erwan Le Duc Fotografía Alexis Kavyrchine Música Julie Roué Intérpretes Nahuel Pérez Biscayart, Céleste Brunnquell, Maud Wyler, Mercedes Dassy, Mohammed Louridi, Nicolas Chupin, Noémie Lvovsky Estreno en el Festival de Cannes 24 mayo 2023; en Francia 20 diciembre 2023; en España 7 febrero 2025
domingo, 9 de febrero de 2025
MARÍA CALLAS Entrevista con La Divina
Italia-Alemania-Chile-USA 2024 123 min.
Dirección Pablo Larraín Guion Steven Knight Fotografía Edward Lachman Intérpretes Angelina Jolie, Pierfrancesco Favino, Alba Rohrwacher, Haluk Bilginer, Kodi Smit-McPhee, Stephen Ashfield, Valeerina Golino, Caspar Phillipson, Lydia Koniordou, Vincent Macaigne, Aggelina Papadopoulo Estreno en el Festival de Venecia 29 agosto 2024; en Italia y Chile 2 enero 2025; en España 7 febrero 2025
FOLLOWING Primer episodio de un estilo singular
Fotografía, guion y dirección Christopher Nolan Música David Julyan Intérpretes Jeremy Theobald, Alex Haw, Lucy Russell, John Nolan Estreno en Reino Unido 5 noviembre 1999; en España 7 febrero 2025
sábado, 8 de febrero de 2025
SUOR ANGELICA: DESCUBRIENDO TALENTOS
Esta representación de la segunda de las tres óperas que conforman Il Trittico de Puccini, cuya tercera, Gianni Schicchi, se podrá disfrutar en Les Arts de Valencia en un par de meses, y con las que el compositor pretendía reflejar los tres estados de la Divina Comedia, el infierno, el purgatorio y el paraíso, supone la primera piedra de otro proyecto ambicioso para la ciudad, que esperemos no caiga en la desidia que ha malogrado tantas otras iniciativas de similar calado. Ser una de las ciudades en las que más óperas se han ambientado, si no la que más, está sin duda en la génesis de este ambicioso proyecto que vuelve a reunir a dos infatigables amigos, Francisco Soriano como comisario y director artístico, y Juan García Rodríguez como director musical, al menos en este título que se repite hoy y mañana sin respetar el habitual descanso que merecen las voces protagonistas.
Menos mal que no me encargaron hacer la crítica para El Correo de Andalucía, particular que desconocía la organización del evento. Me hubiera resultado difícil hacerme eco de todos los aspectos de la obra, especialmente los estrictamente escénicos, desde la desafortunada posición que ocupamos, muy al extremo de una sala que ofrece una acústica estupenda pero cuya anchura hace que las alas extremas de butacas queden muy alejadas del escenario centralizado. Una tarima demasiado baja tampoco ayudó al disfrute global de tanto esfuerzo y talento. Nada que reprochar a la excelente acústica, ya apuntada, del recinto, una remodelada Fábrica de Artillería, empeño de la anterior corporación que poco a poco va acogiendo contenidos. Sólo el prólogo se representó en el margen derecho, sentando los antecedentes de la desgracia de la protagonista, y de paso haciendo spoiler, al son de Crisantemi, una de las piezas estrictamente orquestales más célebres del compositor, ajena a esta ópera pero tan adecuada en su gramártica y sentimiento como para añadirla como acertada obertura. Muchos descubrimos esta preciosa pieza en los arreglos que para El honor de los Prizzi hizo Alex North.
Pero si de la parte escénica no pudimos hacernos una idea completa, sí al menos de la musical, apuntada ya en el excelente trabajo de García Rodríguez, a quien tanto admiramos como artífice de proyectos tan estimulantes como el propio Zahir Ensemble o nuestra querida Sinfónica Conjunta. Tratándose además de una partitura tan alejada del repertorio que suele abordar esta veterana formación, más mérito tiene. García Rodríguez logró insuflar con su energía habitual de vuelo lírico y sensualidad su particular versión de la partitura, mientras el buen elenco de voces redondeó una velada que en lo musical se benefició de la nítida y brillante acústica del lugar.











