sábado, 19 de marzo de 2022

LUZZU El color de un mar que confunde

Malta 2021 94 min.
Guion y dirección
Alex Camilleri Fotografía Léo Lèfevre Música Jon Natchez Intérpretes Jesmark Scicluna, Michela Farrugia, David Scicluna, Frida Cauchi, Uday McLean, Stephen Buhagiar Estreno en el Festival de Sundance 29 enero 2021; en España 18 marzo 2022

Esta pequeña película maltesa, una cinematografía que no se prodiga nada en nuestras pantallas, pudo verse en el pasado Festival de Cine de Sevilla, así como en la recién recuperada Mostra de Valencia. El novel realizador Alex Camilleri fija su atención en ese cine social y neorrealista que cultiva gente como Ken Loach en Inglaterra, los Dardenne en Bélgica o León de Aranoa y Bollaín en nuestro país, combinado con esa crónica marítima que tanto color y sentido de la aventura suele proporcionar a las películas que la abordan.

En ese contexto un joven pescador intenta ganarse la vida y mantener así a su familia, incluido un bebé con problemas de desarrollo que necesita un costoso tratamiento, dedicándose al trabajo de sus ancestros con ayuda de la vieja barca, el luzzu del título, que sirvieron a su padre, abuelo y hasta bisabuelo para labrarse un futuro. Pero los tiempos han cambiado, en algún sentido son más duros, y la burocracia y esas políticas presuntamente ecológicas pero en las que reinan a menudo la perversión, se lo ponen todo muy difícil, de manera que el camino a seguir no será precisamente el más deseado. Un triste acontecimiento fuera de cámara anunciará casi al final de la película que ya nada es lo mismo, a la vez que dejará en evidencia las bondades a menudo también pervertidas de las ayudas económicas europeas y sus programas de reciclaje laboral.

La mirada taciturna de Jesmark Scicluna, su protagonista, galardonado en Sundance con el premio especial del jurado en el apartado drama de la sección World Cinema, recrea ese universo de malestar y desesperanza al que se ve abocado su personaje. Camilleri logra insuflar de vida y ritmo, sin acentuaciones ni dramatismos innecesarios, esta sencilla pero contundente película, que además nos sirve para acercarnos a una filmografía tan esquiva y un pequeño país tan pintoresco, donde la lengua oficial maltesa convive con el inglés, y la pesca contribuye no solo a la economía sino a esa estética romántica que caracteriza su entorno humano y pictórico.

LA ÚLTIMA PELÍCULA Magia a través de la luz y el ingenio infantil

Título original: Last Film Show
India-USA-Francia 2021 102 min.
Guion y dirección
Pan Nalin Fotografía Swapnil S. Sonawane Música Cyril Morin Intérpretes Bhavin Rabari , Bhavesh Shrimali, Dipen Raval, Richa Meena, Kishan Parmar, Shoban Makwa, Rahul Koli, Vijay Mer, Bikas Bata Estreno en el Festival de Valladolid 24 octubre 2021; en salas 18 marzo 2022


Hasta quienes advierten de que esta no es una versión india de
Cinema Paradiso, no pueden evitar citar la famosa película de Tornatore. Y es que las similitudes son evidentes, como también las hay con la película del recientemente fallecido Peter Bogdanovich con la que comparte título (casi hasta en inglés): The Last Picture Show. Como en esta, la exhibición de la última película en el cine local, en esta ocasión solo por su carácter análogo, dando paso a la era digital, se convierte en eje crucial alrededor del cual se suceden las anécdotas y vivencias que engrosan su argumento. Y como en aquella, la amistad entre un niño y el proyeccionista del cine en cuestión, y el progresivo enamoramiento del séptimo arte, se convierte en tema central que, sin embargo, en esta ocasión deriva hacia otro mundo, el del ingenio, la creatividad y la frescura con la que cuando somos niños acometemos algunas tareas, en este caso la de encontrar en la luz la magia para crear la imagen y disfrutar con ella en movimiento.

Por el camino somos testigos de ese otro mundo que también está en este y que tanto se diferencia del nuestro, donde las necesidades básicas están por encima de las comodidades y caprichos de los que disfrutamos en nuestro sistema presuntamente ordenado. Y volvemos a sorprendernos de que en otros rincones del planeta se siga viviendo como en tiempos muy pretéritos. La filmografía del director indio Pan Nalin se caracteriza precisamente por salirse de ese Bollywood oficial y tradicional, festivo y espectacular, que genera el mayor ingreso económico del país asiático. Sus películas van más bien dirigidas a un público occidental, a veces con intenciones divulgativas, otras simplemente porque sus intereses comulgan más con los de nuestra idiosincrasia que la de sus congéneres. Samsara, Faith Connections o 7 Diosas, siempre con intervención de capital extranjero, son ejemplos de esta tendencia.

Con ese estilo colorista y desenfadado que caracteriza el cine de su país, Nalin teje un emotivo fresco sobre la infancia para acabar firmando una declaración de amor al Cine, que culmina con un sentido agradecimiento a directores y directoras entre quienes no se cuelan ni el citado Tornatore ni ninguno español, ya sea Buñuel o Almodóvar. Claro que nada sería igual sin la presencia inevitable del niño guapo y de mirada curiosa e inocente, y también algún que otro inevitable comentario inadecuado a su edad, al que da vida Bhavin Rabaro, una constante en este tipo de fábulas, ni el dibujo de una familia marcada por el machismo, ni por supuesto la presencia de la igualmente colorista y especiada cocina india, aunque uno se pregunta qué hace la madre de Samay cocinando tantísimo. Sus bondades e inequívoca intención buenista le llevaron a lograr la Espiga de Oro en el último Festival de Valladolid.

miércoles, 16 de marzo de 2022

SAVALL Y DÍAZ-LATORRE, MAESTROS EN ARMONÍA

39 Femás. Del tiempo y del instante (glosados, variaciones e improvisaciones) Jordi Savall, viola da gamba. Xavier Díaz-Latorre, tiorba y guitarra. Programa: Obras de Diego Ortiz, Juan García de Céspedes, Marin Marais, Mr. de Sainte-Colombe, Robert de Visée, Antonio Martín i Coll y el Códice Trujillo del Perú. Espacio Turina, martes 15 de marzo de 2022

Hemos visto muchas veces llena la sala que ocupa el antiguo Teatro Álvarez Quintero de la calle Laraña, pero pocas tan a rebosar y con esa sensación de no caber ni un alfiler como ayer. El responsable, Jordi Savall, que vino para dar un concierto programado desde hace ya tiempo por la nueva y fructífera gestión del Espacio Turina, dentro de su actual temporada de conciertos. Pero la proximidad a la celebración de la
trigésimo novena edición del Festival de Música Antigua, propició que éste fagocitara la cita y la convirtiera en su función de arranque, si bien hasta el próximo sábado no se reanudarán los conciertos con carácter continuo. Savall vino acompañado de uno de sus muchos fieles colaboradores, el que sin duda es junto a Rolf Lislevand el mejor especialista en cuerda pulsada de su flamante regimiento, el también catalán Xavier Díaz-Latorre. Juntos ofrecieron un recital volcado hacia lo más íntimo y espiritual, patente ya desde la propia iluminación, tenue y concentrada. A Savall no lo veíamos en la ciudad desde aquella apoteósica inauguración del Año Murillo en el Maestranza, cuando acudió acompañado por dos de sus más relevantes formaciones, Hesperión XXI y La Capilla Real de Cataluña.

Como es habitual en él, el programa estuvo perfectamente diseñado, de manera didáctica y ejemplar, para repasar dos siglos de improvisación y profusa ornamentación en la música concebida para viola da gamba, en su doble vertiente soprano y bajo, que el legendario músico domina como nadie. Quintaesencia de esa teoría antigua que consideraba el timbre y la flexibilidad del instrumento como lo más próximo a la voz humana, en su interpretación más importante que la melodía simple o seca es la armonía, fundamento de estas improvisaciones cuyas pautas de interpretación sus autores y también intérpretes dejaban generalmente escritas para a partir de ahí dar vía libre a la creatividad del músico. Y eso fue precisamente lo que encontramos ayer en este primer concierto del Femás, pura creatividad de la mano de dos maestros absolutos de la interpretación de la música antigua, que han sabido dar a esta la entidad y la fuerza suficiente para que hoy tantos y tantas seguidoras la hayan convertido en la más moderna de cuantas músicas clásicas asoman.

Virtuosismo y contención

La exhibición comenzó con unas Recercadas de Diego Ortiz, defendidas desde el registro intermedio del instrumento, sin la profundidad ni el cuerpo al que nos tiene acostumbrados, pero con la consabida agilidad en la articulación que hace que sus interpretaciones sean tan brillantes, y con la rotunda complicidad de Díaz-Latorre, que parecía fundirse con él. De ahí a unas Greensleeves en las que solo desde el perfecto dominio de la armonía fuimos capaces de identificar su archiconocida melodía, y unas improvisaciones sobre los Canarios en las que Savall llevó la viola da gamba soprano al paroxismo, a su registro más agudo, casi disonante en busca del sonido onomatopéyico del pájaro. Terminaron ese bloque con una primera incursión en la música de ida y vuelta que nos hermana con Latinoamérica, una Guaracha mexicana llena de virtuosismo y ritmo contagioso. Tras unas Jácaras y Canarios del imprescindible Gaspar Sanz, que Díaz-Latorre bordó tras dedicar unos breves acordes de una pieza tradicional ucraniana a las víctimas de la guerra, Savall nos deleitó con su basse de viole con un popurrí en el que alternó con suma delicadeza y un buen gusto extremo, esas Muzettes de Marin Marais que habrá interpretado miles de veces, y otras piezas del compositor y violista francés, y después unos lamentos de Sainte-Colombe, con otro de sus clásicos, Les Pleurs, combinado con uno de los recurrentes dobles de las suites de Bach. Todo ello siempre desde una óptica en la que la concentración y la emoción estuvieron magníficamente servidas.

Una chacona de Robert de Visée sirvió para una nueva exhibición de virtuosismo del genial tiorbista, cuya claridad y acierto en acentos y colores es absolutamente proverbial. Juntos acometieron con éxito unas Diferencias sobre las Folías de Antonio Martín i Coll en las que el ritmo y la agilidad fueron protagonistas. Para entonces Savall ya hubo experimentado todo lo posible con sus violas, punteándolas como un arpa, rasgándolas con el arco como una guitarra, y frotándolas con su característico sonido aterciopelado, siempre. Para finalizar, un feliz regreso a los ritmos y estilos importados de Sudamérica, en concreto los que se encuentran en el Códice Trujillo del Perú, todo un tratado sobre costumbres y tradiciones del país en el que se encuentran también diversas melodías autóctonas. Tras el aplauso extasiado de un público entregado y respetuoso, Savall y Díaz-Latorre volvieron a demostrar que son hombres de paz y que lo suyo es regalar felicidad y belleza, y no zozobra y desesperación, ofreciendo una muy sentida y conmovedora pieza popular que en países como Ucrania sirve para dormir a los niños y niñas, y que muy generosamente entonaron en favor de la paz y el buen juicio, y en contra de la barbarie y la sinrazón criminal.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 15 de marzo de 2022

SLALOM Esfuerzo mal correspondido

Francia-Bélgica 2020 92 min.
Guion y dirección
Charlène Favier Fotografía Yann Maritaud Música Low Entertainment (Alexandre Lier, Sylvain Ohrel y Nicolas Weil) Intérpretes Noée Abita, Jérémie Rénier, Marie denarnaud, Muriel Combeau, Maïra Schmitt, Cahterine Marchal, François Godart Estreno en Francia 19 mayo 2021; en España (solo Madrid, Mallorca y Valladolid) 11 marzo 2022

El debut en la dirección de la francesa Charlène Favier comienza siendo una de esas emocionantes historias de superación y esfuerzo en el entorno del deporte, centrada en una esquiadora adolescente y su duro, comprometido y por momentos antipático preparador. Asistimos durante un buen segmento de metraje al día a día de sacrifico, trabajo y sometimiento de la joven, además brillante estudiante.

Bien entrada la trama, gira sin embargo hacia otros derroteros más desagradables y seguramente necesarios, pero que nos decepciona por cuanto se abandona esa primera y prometedora impresión que tanto nos estaba entusiasmando. Entramos en un terreno viscoso y lamentable, narrado y tratado con cierta tendencia a lo aséptico y lo ambiguo, y aunque su objetivo parece claro, hay algo confuso en la narración que impide que llegue a calar su mensaje como debiera. La joven debutante Noée Abita realiza un buen trabajo incorporando a esta sempiterna criatura falta de cariño y ternura, que apuesta todo lo que tiene en quien primero le echa cuenta y parece preocuparse por ella, sin percatarse de posibles riesgos y manteniendo una postura más que discutible frente a los graves acontecimientos que se van abriendo camino ante nuestros estupefactos ojos.

Hubiésemos preferido que la cinta se centrara en ese camino de esfuerzo y sacrifico que lleva al reconocimiento quizás en unos juegos olímpicos, pero estaríamos entonces hablando de otra película. El interés de Favier parece otro, y hay que conformarse con esta recurrente denuncia tan incómoda como desagradable.

lunes, 14 de marzo de 2022

DOS INTERESANTES FILMS INÉDITOS

El ambiente del Mediterráneo se refleja perfectamente en estas dos películas de considerable interés que exploran determinadas circunstancias que provocan un cambio radical en la vida, y suponen un despertar a la misma lejos de vacuas hipocresías e injustas limitaciones.

ISAAC

España 2020 80 min.
Dirección
Ángeles Hernández y David Matamoros Guion Ángeles Hernández, David Matamoros y Antonio Hernández Centeno, según la la obra del último “El día que nació Isaac” Fotografía Gina Ferrer Música Arnau Bataller y Simon Smith Intérpretes Pepe Ocio, Iván Sánchez, María Ribera, Erika Bleda, Nacho San José, Teresa Manresa, Albert Pérez, Sergi Corominas, Iván Lapadula, Quim Ribaudi Estreno en el Festival de Málaga 22 agosto 2020


Esta pequeña, irregular pero no malograda película, supone el debut en la dirección de largometrajes de Ángeles Hernández y David Matamoros, hasta ahora inseparables productores de películas como El hoyo, que además han trabajado a las órdenes de directores como Lars Von Trier o Susanne Bier, dentro de sus equipos de producción.

Basándose en una obra teatral del amigo común Antonio Hernández Centeno, sobre dos amigos de juventud cuyo reencuentro en edad madura les va a provocar un revulsivo en sus supuestamente controladas vidas y las de sus parejas, el descubrimiento de una sexualidad dormida y la gestación subrogada como medio para concebir hijos y lograr así la tan deseada vida convencional, se convierten en temas fundamentales de una cinta que sin embargo descuida, quizás por inexperiencia, el trabajo de los actores y la definición de sus personajes, fundamental para llevar a buen puerto tan ambiciosa y arriesgada empresa.

Un ritmo inconstante y la sensación de que algunas situaciones están algo forzadas, malogran parte de sus resultados pero no la invalidan, por cuanto su temática invita a reflexionar y su puesta en escena es atractiva. Aunque se estrenó en el Festival de Málaga de 2020 y su paso por algunos festivales internacionales le ha reportado algún que otro reconocimiento, aun no ha encontrado fecha de estreno en nuestro país, ni siquiera en las plataformas digitales.

THE MAN WITH THE ANSWERS

Chipre-Grecia-Italia 2021 81 min.
Guion y dirección
Stellos Kammitsis Fotografía Thodoros Mihopoulos Música Francesco Cerasi Intérpretes Vasilis Magouliotis, Anton Weil, Stela Fyrogeni, Mauro Racanti, Marc Pistono, Chiara Ore Visca Estreno en Estados Unidos 20 julio 2021


Cuando la brisa del verano, su luz y la invitación al descanso y la distensión que la estación propone, asoman en una pantalla, ya se gana de momento el favor del público. Eso mismo le ocurre a esta crónica de viaje que empareja a un joven deportista griego y un también joven aventurero alemán, y los lleva en coche desde Bari, donde desembarcan del navío en el que se conocen y que les trae de Grecia a Italia, hasta Baviera, donde el primero pretende curar la melancólica sensación de abandono que sufre y que condiciona su impenetrable ánimo.

Estamos pues ante uno de esos viajes de iniciación que acaban exorcizando miedos y traumas, y en el que el aspecto romántico viene servido por el continuo tira y afloja que el griego ejerce sobre el más despreocupado y viva-la-vida alemán. El indudable atractivo juvenil de sus protagonistas es una de las principales cartas a las que juega una película que tiene en su carácter amable y su ritmo elegante otro de sus grandes alicientes.

Aunque en algunos aspectos el conjunto acabe resultando algo forzado, ya tiene asegurado con ese refrescante clima que le sirve de sustento, el interés y agrado del público. Sin embargo su explotación de revela todavía exigua, apenas programada en un puñado de festivales y sin que ni siquiera sus países productores hayan fijado todavía fecha de estreno.

LA MUJER TIGRE, UN MUSICAL CON MUCHAS ETIQUETAS

Ópera de cámara o tonadilla escénica contemporánea de Manuel Busto. Dramaturgia y voz actoral de Julio León Rocha. Manuel Busto, dirección musical. Fran Pérez Román, dirección escénica. Julia Rodríguez y Fran Pérez Román, escenografía. Silvia Balbín, movimiento escénico. Benito Jiménez, iluminación. Gloria Trenado, vestuario. Lauren Serrano, sonido. Reyes Carrasco, cantaora. Paula Comitre, bailaora. Natalia Labourdette, soprano. Trío Arbós (Ferdinando Trematore, violín; José Miguel Gómez, violonchelo; Juan Carlos Garvayo, piano). Proyecto Lorca (Juan M. Jiménez, saxofones; Antonio Moreno, percusión). Agustín Diassera, percusión. Una producción del Teatro de la Maestranza y el Teatro Lope de Vega. Teatro Lope de Vega, domingo 13 de marzo de 2022

Reyes Carrasco en una imagen publicitaria del montaje
Ya es buena noticia que dos administraciones públicas, y de signo contrario, se pongan de acuerdo para llevar a buen puerto un proyecto, sea de la índole que sea. Si además este resulta suficientemente digno, podemos frotarnos las manos. Así es este particular montaje que ve la luz gracias al esfuerzo y el talento de un buen puñado de profesionales, y que en forma de ópera de cámara o eso que llaman la recuperación de la tonadilla escénica, convierte una proclama social y casi política en un competente espectáculo musical que aúna diversas disciplinas escénicas con hechuras de teatro contemporáneo y una dramaturgia encaminada más a la llamada de atención que al relato concreto. Lo que no es tan buena noticia es que solo se hayan programado dos funciones. Parece como si sus propios artífices no confiaran en la empresa, lo que sorprende considerando la cantidad de publicidad mediática prestada.

Paula Comitre
Lo primero que destaca es que tratándose de una especie de ensayo sobre las muchas etiquetas que la vida reparte entre nosotras y nosotros, y que nos obligan a desarrollar unos roles que limitan y encasillan nuestra libertad y capacidad de crecimiento, precisamente el mismo espectáculo eche mano de tantas etiquetas, desde la ópera al flamenco, del teatro conceptual a la danza, de la música contemporánea a la tonadilla escénica. Una combinación de todo ello, pero no una liberación de estilo y tendencias, es lo que propone este trabajo concebido desde la música de Manuel Busto y la dramaturgia de Julio León Rocha, encargado también sobre el escenario de narrar los acontecimientos que giran alrededor del extraño caso de la mujer tigre. De toda esta combinación nos merece especial atención la muy lograda música del joven Manuel Busto, a quien estamos acostumbrados a ver dirigiendo con entusiasmo y sentido de la responsabilidad a los niños y niñas de la Escolanía de Los Palacios, y que con esta obra consolida su mérito como compositor a tener en cuenta. Surgen también aquí las etiquetas a la hora de describir y valorar su música, que combina las vanguardias más reconocibles de los últimos cien años, con especial parada en el expresionismo alemán tan asociado a Strauss, y un sentido de la orquestación y una alternancia de la tonalidad y la atonalidad que logra llegar con facilidad a todos los oídos, con y sin prejuicios. Para ponerla en marcha, además del ahínco y el compromiso con el que el propio Busto se puso al frente de los atribulados músicos, se ha contado con el excelente trabajo del prestigioso Trío Arbós, piano preparado incluido, y la percusión atenta y atinada, notablemente aflamencada por exigencias del guion, de Proyecto Lorca y Agustín Diassera, además un idiomático saxo también ligeramente intervenido.

Ópera y flamenco, un maridaje discutible

Natalia Labourdette
Sorprende también gratamente el trabajo dramático propuesto, que en su acumulación de tópicos y diversas ingenuidades, logra enganchar al público y transmitirle ese espíritu feminista que inspira el conjunto, donde una primera aproximación a diversos tipos de etiquetado nos lleva a la conclusión que donde los atributos del hombre son elogios (machote), los de la mujer y otras diversidades invitan a la mofa (putón, feminazi, maricón, gorda), y así sigue siéndolo en la proliferación de restaurantes y locales que utilizan con intención graciosa estos estigmas que la sociedad ha ocasionado a un colectivo tan castigado. Molesta que todo lo que surja de Andalucía tenga por fuerza que llevar la etiqueta del flamenco, el quejío y el lamento. Es como aquella dilatada época en la que el teatro andaluz tenía que mirarse por fuerza en Lorca y resolverse con sábanas blancas. No discutimos que el flamenco pueda formar parte de la ópera, y así lo ha sido en muchísimas ocasiones, pero no siempre funciona, y desde luego no lo hace cuando pretende erigirse en dueño de la función, aunque sea veladamente como en esta ocasión.

La mujer tigre es flamenca. La joven cantaora Reyes Carrasco, con voz rotunda y arrolladora, es la que se queja y la que emerge de sus complejos y diferencias para luchar sin parar y reivindicar lo diverso y singular. Lírica es la voz de quien la provoca y humilla, una Natalia Labourdette que revalida su poderosa voz y generosa proyección, con mayor participación que su compañera y agudos sobresalientes adornando esa valiosa contribución. Paula Comitre lo baila todo, sin parar, un trabajo extenuante en el que no faltan las exhibiciones de agilidad y virtuosismo danzante. Ellas tres hacen un trabajo excelente, pero la combinación entre ópera y flamenco no funciona, y la necesidad imperante en los círculos bohemios e intelectuales de la ciudad de añadir este tópico a todo lo presuntamente creativo, cansa. Fuimos más modernos en la década de los setenta del siglo pasado, cuando Triana, Alameda o Medina Azahara echaron mano del flamenco para hacer algo realmente genuino e irrepetible en el universo del rock. Lo de ahora sin embargo se nos antoja rancio e inoportuno a efectos estrictamente creativos.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 13 de marzo de 2022

LA INVASIÓN DE UCRANIA

El Festival de Cine Europeo de Sevilla proyectó hace dos ediciones la película Atlantis, toda una premonición de la devastación que hoy sufre Ucrania y que entonces tenía su punto de partida en la Guerra de Crimea. En este enlace reproducimos la impresión que nos provocó entonces esta singular y profética película.