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lunes, 23 de diciembre de 2024

LA GUITARRA FLAMENCA DE YERAI CORTÉS Unidos por una constelación de satélites

España 2024 91 min.
Dirección
Antón Álvarez Fotografía Oriol Barcelona, Nauzet Gaspar, Álvar Riu, Diego Trenas y Arnau Valls Colomer Documental Estreno en el Festival de San Sebastián 20 septiembre 2024; en salas 20 diciembre 2024

El verano de 2020 pudo verse en el cielo una constelación de satélites enviados en órbita por SpaceX, compañía de Elon Musk. Una de esas noches en que pudo ser divisado un desfile de starlinks, la popular estrella del reggaetaon C. Tangana, coincidió en una fiesta con el joven guitarrista Yerai Cortés. Quedó tan fascinado por su doble vertiente como artista de vanguardia y flamenco clásico, que decidió emprender una aventura musical con él y plantearse su debut en la dirección cinematográfica trazando un retrato suyo a partir de la idea que debía plasmarse en ese trabajo conjunto. 
Antón Álvarez, más conocido como C. Tangana, ha demostrado con este sólido e inteligente trabajo tener más que aptitudes para dedicarse también al cine y doblar así su trabajo artístico.

Queda claro que en nuestro país existe un género heredado de esa serie televisiva titulada Vivir cada día, y que a nuestros cineastas sirve tanto para crear metaficción a partir de la ficción, como han demostrado recientemente Sandra Romero con Por donde pasa el silencio e Isaski Lacuesta con Segundo premio, como a partir del documental estricto, como ha hecho precisamente C. Tangana con su debut en el cine. Pero lo más llamativo es cómo trata con rigor y delicadeza un espinoso y dramático episodio de la vida del homenajeado, eje central de todo el argumento, con especial énfasis en la relación del joven artista con sus padres.

Y sobre todo llama la atención el uso creativo e imaginativo que el director hace del sonido en los esmerados números musicales que salpican la trama, a los que el talentoso guitarrista se presta encantado, rodeado de familiares, amistades y artistas que consiguen momentos de extraordinario espectáculo callejero, y que el cineasta se encarga de ensalzar tema a tema en sus jugosos títulos de crédito finales.

domingo, 1 de diciembre de 2024

LA VIDA A TRAVÉS DEL FOLCLORE ANDALUZ Dos películas andaluzas lo reflejan

LOS RESTOS DEL PASAR

España 2024 83 min.
Dirección
Luis (Soto) Muñoz y Alfredo Picazo Guion Luis (Soto) Muñoz Fotografía Joaquín García-Riestra Guhl Música Juan Marpe y Pedro Catalán Intérpretes Rodrigo Ramírez, Paco Ariza y la voz de Antonio Reyes Estreno en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 9 noviembre 2024; en salas (sólo Madrid) 29 noviembre 2024

Baena es la ciudad elegida para ambientar esta suerte de cuento sobre la infancia y lo efímera que es la vida. Para ello, el joven director Luis (Soto) Muñoz, apenas un par de meses de estrenar en Filmin su primer largometraje de ficción, Sueños y pan, nos sumerge con la asistencia de Alfredo Picazo y la voz en off de Antonio Reyes, en los recuerdos de infancia de un niño durante la Semana Santa, cómo conoció a un anciano pintor y cómo éste le enseñó acerca del milagro de la vida, el arraigo a la tierra y la brevedad de nuestra existencia.

Representada como si del pasado se tratara, en un estético y estudiado blanco y negro que se combina con un color también reminiscente de tiempos pretéritos, Muñoz y Picazo parecen hacerle guiños a la primera época de Summers, mientras denotan un exceso poco conveniente de ambición poética que cuaja sólo en determinados pasajes, resultando el conjunto tan pretencioso como ocasionalmente aburrido.

El contraste entre los ritos y enseñanzas religiosas y la visión práctica y pagana del ilustre pintor, interpretado por el igualmente artista, fallecido poco después de finalizar el rodaje, Paco Ariza, termina por erigirse en lo mejor y más sustancioso de la cinta. A pesar de eso, se alzó con el Premio Juan Antonio Bermúdez al mejor largometraje en la Sección Panorama Andaluz del último Festival de Cine Europeo de Sevilla. Premio también en Gijón y una nominación al mejor director en los Premios Asecan.

FANDANGO

España 2024 89 min.
Dirección
Remedios Malvárez y Antonio Andújar Guion Remedios Malvárez y Miguel Ángel Parra Fotografía Luis Castilla Documental Estreno en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 22 noviembre 2024

Tras la excelente Pico Reja, Malvárez y Andújar vuelven a indagar sobre nuestra memoria histórica, esta vez de forma mucho más amable, a través de la cultura y el patrimonio andaluz, onubense para más señas. Se trata de analizar los orígenes, las fuentes y la trascendencia del fandango como palo del flamenco a menudo despreciado como cante menor al que cualquiera puede enfrentarse, dejando claro que sólo los más grandes le hacen justicia.

Y ahí aparecen Perlita de Huelva o, en imágenes de archivo, Toronjo, que junto a los testimonios y actuaciones de artistas como Arcángel, Sandra Carrasco o Argentina, y las semblanzas de intelectuales como Juan Cobos Wilkins y participaciones de artistas plásticos como Martín Lagares, tejen un particular viaje por la provincia de Huelva en un blanco y negro impostado que nos lleva de Alosno a la capital, pasando por Almonaster la Real, El Cerro de Andévalo o las Minas de Riotino.

Un viaje sentimental salpicado por hermosas actuaciones del bailaor Rafael Estévez en el muelle de hierro de la capital, o de Rocío Márquez, también directora musical del proyecto y que además colaboró en Pico Reja, en plan video clip elegante y estéticamente muy elaborado. Premio Talento Andaluz en Huelva y dos nominaciones (guion y dirección) en los Asecan avalan este artístico trabajo, quizás no tan riguroso y definitivo como pretende, pero ciertamente disfrutable incluso por quienes no cultivamos el flamenco.

lunes, 7 de octubre de 2024

CARMEN DE ISRAEL GALVÁN: ANÁLISIS DE UN MITO


Coincidiendo con el ciento cincuenta aniversario del estreno de Carmen de Bizet, el Maestranza abre y cierra su temporada con sendos espectáculos sobre este mito femenino y español visto desde fuera. El broche de oro lo pondrá Elina Garança dando vida a la cigarrera. Mientras tanto, ha sido el bailaor y coreógrafo Israel Galván quien ha tenido el honor de estrenar temporada, un día después de cerrar con el mismo espectáculo la Bienal de Flamenco. Ya a la entrada fuimos avisados de que esto era un montaje cien por cien Israel Galván, que llevaba su sello. Como nunca habíamos asistido antes a un espectáculo del bailaor, no sabíamos muy bien lo que nos querían decir. Lo nuestro era disfrutar con la selección que la Real Sinfónica de Sevilla, bajo la dirección una vez más de una mujer, y van cuatro seguidas, la finlandesa Maria Itkonen, tenía preparada de la ópera, y con las atribuladas voces de Nancy Fabiola Herrera, José Bros y Ángel Ódena, fieles y habituales colaboradora y colaboradores del Maestranza.

Efectivamente, nada más arrancar la famosa obertura, Galván hizo ya su aparición pertrechado con lo que parecían objetos de tienda de bromas y disfraces, con un baile algo arrítmico y disparatado, parecía que se mofase del clásico galo. Poco a poco fuimos entendiendo que todas sus aportaciones estaban perfectamente estudiadas como un ensayo sobre un mito que a la larga ha hecho más daño que favor a la mujer, tanto como se ha enarbolado la bandera de la libertad cada vez que se ha hablado del personaje.


Tan reveladores como el baile casi cómico de Galván fueron las coplas seleccionadas para alternarse con los números más icónicos de la partitura de Bizet. Una extraordinaria María Marín se hizo dueña del cuadro flamenco, cantando y tocando a la guitarra piezas tan señaladas como el pasodoble Carmen de España o la copla Falsa moneda, dejando clara la vocación mitómana del personaje, más cerca del cliché que de la realidad de la época, así como su carácter ninfómano, algo que más ha estigmatizado a la mujer que servido de seña genuina de libertad. Si encima a la magnífica cantante, cantaora y guitarrista le toca la difícil misión de cantar Baga Biga Higa, que aunque compuesta en 1969 por Mikel Laboa, su texto procede del acervo popular vasco a menudo identificado con el mundo de las hechiceras, como atestigua su uso en Las brujas de Zugarramurdi de Álex de la Iglesia, ya tenemos el conjunto de cualidades perfecto con el que la historia ha manchado y vilipendiado a las mujeres, asociado en este caso al mito de Carmen.

El montaje de Israel galván sigue respetuosamente la narración de Bizet, intercalando en su dialéctica algunos de los números más reconocibles de la ópera, que Nancy Fabiola Herrera no sólo cantó con extremo cuidado, una voz profunda y atractiva y una extraordinaria capacidad para proyectar y modular con exquisito gusto, sino que además se atrevió a acompañar al baile, por supuesto de forma discreta pero muy eficaz, a la estrella de la función, quien solo se permitó enfrentarse al flamenco clásico con indumentaria más seria y sobre tarima mientras Marín punteaba el evocador interludio del tercer acto. Mientras, muy bien de tono, con ese singular timbre que le caracteriza y considerable potencia, José Bros acompañó a Herrera como también lo hizo, con voz algo más tremolante  pero igualmente potente y bien proyectada, Ángel Ódena como Escamilla.

Los cuatro, flamenca y líricos, formaron un cuadro flamenco de lo más singular. Pero lo más impactante estaba por llegar, cuando después del crimen de Don José, un coro de hombres al más puro estilo nórdico (Mieskuoro Huutajat de Oulu), levantó su particular grito de guerra, con el amor posesivo y autoritario como reclamo, mientras Galván culminaba su particular ritual de cuernos y desamor sobre un escenario negro, parcialmente iluminado y eficazmante articulado para lograr que nos rindiésemos a su propuesta, al principio descabellada, después tan oportuna como atrevida, pero nunca como pudiera pensarse, provocativa. Sólo buena ópera, buen teatro y mucho talento.

Fotos: Luis Pascual



jueves, 21 de septiembre de 2023

VANDALIA TRÍO CON AROMA A TIERRA

Concierto inaugural de la temporada 2023/24 de Juventudes Musicales de Sevilla. Vandalia Trío: Irene Jiménez Lizcano, flauta; Fernando García Calvo, violín y teclados; Pablo Estébanez Blanco, contrabajo; y la colaboración de Ignacio Ampurdanés, batería. Programa: Interludio I – Habanera; Tema en re; Interludio II – Nana; Origen (Asturias); Hiromi, Encuentro; Recovecos; Oblivion - Olvido. Miércoles 20 de septiembre de 2023


Apenas quedaron atrás los conciertos estivales del Alcázar y ya estamos dando la bienvenida a la nueva temporada musical de Sevilla, con Concha Arenal, Arnold Collado y Emilio Puch tomando la iniciativa y ofreciendo en el Teatro Cajasol que tantas veces les ha servido de escenario, el concierto inaugural de su nueva temporada cargada de ilusiones. Afianzaron la ocasión contando con Vandalia Trío, grupo que ellos mismos han apadrinado casi desde su aparición hace escasos años, y de cuyo concierto en el ciclo Alternativas de cámara del Maestranza hace dos años, ya nos hicimos eco en estas mismas páginas. Volvieron ahora con una mayor confianza y una voz más singular que la exhibida entonces, fruto sin duda del esfuerzo y la dedicación que a buen seguro han dedicado a su empresa en este tiempo. Pablo, Irene y Fernando prestan mucha atención a la puesta en escena, de manera que no nos pareció casual su armónico vestuario tintado de tierra, la misma que protagonizó un concierto tan anclado en nuestros orígenes y cultura.

Si en el Maestranza coquetearon con su formación eminentemente clásica, jugando con las formas, melodías y estéticas de Bach, Mozart o Ravel, y sometiendo sus partituras a quiebros y arreglos en consonancia con el estilo desenfadado que han acuñado desde un primer momento, ahora su voz se ha tornado más personal y propia, abrazando ese free jazz fusionado con ritmos flamencos y afrocubanos que tanto gusta a un público desprejuiciado y abierto a nuevas experiencias. De esta forma arrancaron su particular concierto, haciendo sonar sus instrumentos de forma poco ortodoxa, un contrabajo percutido, un violín rasgado, con las dificultades y puntuales imprecisiones que ello conlleva. De la introducción pasaron a una Habanera de cuño propio en la que hicieron ya acopio de ritmos exacerbados, con la flauta de Irene Jiménez asumiendo la línea melódica en solitario o con episodios alternados y dialogados con el virtuosismo de Fernando García al violín. Como otros de los temas programados, éste pertenece a su primer disco, GEN, del que no se cansaron de proclamar que salió a la luz gracias al apoyo de Juventudes Musicales de Sevilla. Tema en re sin embargo pertenece al segundo disco, aún en preparación, por lo que se trata de un work in progress susceptible de tantas transformaciones como sean convenientes hasta adoptar su forma definitiva.


Con una hermosa y relajada Nana, el trío evidenció su buen gusto a la melodía y el acompañamiento, ya con unos toques de flamenco fusión que se harían más evidentes en su recreación de Asturias de Albéniz al más puro estilo rock indie de los años setenta, lo que teniendo en cuenta la edad media del público asistente derivó en el entusiasmo incondicional de éste. Con la colaboración de Ignacio Ampurdanés a la batería, el trío pudo volver a algunos de los temas que ya desgranaron en su intervención del Maestranza, ahora con el añadido de percusión con el que fueron ideados y grabados. Con Encuentro el virtuosismo casi sicodélico del conjunto se tornó algo delirante. Pablo Estébanez mantuvo el ritmo y el empuje, así como imprimió músculo a la pieza, mientras García se atrevió con el teclado al estilo Hammond, reforzando esa estética funk setentera, y Jiménez exhibió un fraseo entre delicado y arrebatado a la flauta, con la exhibición de Ampurdanés reforzando la viveza enérgica de una propuesta que se completó con un homenaje en clave virtuosística, especialmente al piano, a la afamada jazzista Hiromi Uehara, y una nueva transformación, más rítmica, del precioso Oblivion de Astor Piazzolla.

Fotos: Óscar Romero
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 14 de marzo de 2022

LA MUJER TIGRE, UN MUSICAL CON MUCHAS ETIQUETAS

Ópera de cámara o tonadilla escénica contemporánea de Manuel Busto. Dramaturgia y voz actoral de Julio León Rocha. Manuel Busto, dirección musical. Fran Pérez Román, dirección escénica. Julia Rodríguez y Fran Pérez Román, escenografía. Silvia Balbín, movimiento escénico. Benito Jiménez, iluminación. Gloria Trenado, vestuario. Lauren Serrano, sonido. Reyes Carrasco, cantaora. Paula Comitre, bailaora. Natalia Labourdette, soprano. Trío Arbós (Ferdinando Trematore, violín; José Miguel Gómez, violonchelo; Juan Carlos Garvayo, piano). Proyecto Lorca (Juan M. Jiménez, saxofones; Antonio Moreno, percusión). Agustín Diassera, percusión. Una producción del Teatro de la Maestranza y el Teatro Lope de Vega. Teatro Lope de Vega, domingo 13 de marzo de 2022

Reyes Carrasco en una imagen publicitaria del montaje
Ya es buena noticia que dos administraciones públicas, y de signo contrario, se pongan de acuerdo para llevar a buen puerto un proyecto, sea de la índole que sea. Si además este resulta suficientemente digno, podemos frotarnos las manos. Así es este particular montaje que ve la luz gracias al esfuerzo y el talento de un buen puñado de profesionales, y que en forma de ópera de cámara o eso que llaman la recuperación de la tonadilla escénica, convierte una proclama social y casi política en un competente espectáculo musical que aúna diversas disciplinas escénicas con hechuras de teatro contemporáneo y una dramaturgia encaminada más a la llamada de atención que al relato concreto. Lo que no es tan buena noticia es que solo se hayan programado dos funciones. Parece como si sus propios artífices no confiaran en la empresa, lo que sorprende considerando la cantidad de publicidad mediática prestada.

Paula Comitre
Lo primero que destaca es que tratándose de una especie de ensayo sobre las muchas etiquetas que la vida reparte entre nosotras y nosotros, y que nos obligan a desarrollar unos roles que limitan y encasillan nuestra libertad y capacidad de crecimiento, precisamente el mismo espectáculo eche mano de tantas etiquetas, desde la ópera al flamenco, del teatro conceptual a la danza, de la música contemporánea a la tonadilla escénica. Una combinación de todo ello, pero no una liberación de estilo y tendencias, es lo que propone este trabajo concebido desde la música de Manuel Busto y la dramaturgia de Julio León Rocha, encargado también sobre el escenario de narrar los acontecimientos que giran alrededor del extraño caso de la mujer tigre. De toda esta combinación nos merece especial atención la muy lograda música del joven Manuel Busto, a quien estamos acostumbrados a ver dirigiendo con entusiasmo y sentido de la responsabilidad a los niños y niñas de la Escolanía de Los Palacios, y que con esta obra consolida su mérito como compositor a tener en cuenta. Surgen también aquí las etiquetas a la hora de describir y valorar su música, que combina las vanguardias más reconocibles de los últimos cien años, con especial parada en el expresionismo alemán tan asociado a Strauss, y un sentido de la orquestación y una alternancia de la tonalidad y la atonalidad que logra llegar con facilidad a todos los oídos, con y sin prejuicios. Para ponerla en marcha, además del ahínco y el compromiso con el que el propio Busto se puso al frente de los atribulados músicos, se ha contado con el excelente trabajo del prestigioso Trío Arbós, piano preparado incluido, y la percusión atenta y atinada, notablemente aflamencada por exigencias del guion, de Proyecto Lorca y Agustín Diassera, además un idiomático saxo también ligeramente intervenido.

Ópera y flamenco, un maridaje discutible

Natalia Labourdette
Sorprende también gratamente el trabajo dramático propuesto, que en su acumulación de tópicos y diversas ingenuidades, logra enganchar al público y transmitirle ese espíritu feminista que inspira el conjunto, donde una primera aproximación a diversos tipos de etiquetado nos lleva a la conclusión que donde los atributos del hombre son elogios (machote), los de la mujer y otras diversidades invitan a la mofa (putón, feminazi, maricón, gorda), y así sigue siéndolo en la proliferación de restaurantes y locales que utilizan con intención graciosa estos estigmas que la sociedad ha ocasionado a un colectivo tan castigado. Molesta que todo lo que surja de Andalucía tenga por fuerza que llevar la etiqueta del flamenco, el quejío y el lamento. Es como aquella dilatada época en la que el teatro andaluz tenía que mirarse por fuerza en Lorca y resolverse con sábanas blancas. No discutimos que el flamenco pueda formar parte de la ópera, y así lo ha sido en muchísimas ocasiones, pero no siempre funciona, y desde luego no lo hace cuando pretende erigirse en dueño de la función, aunque sea veladamente como en esta ocasión.

La mujer tigre es flamenca. La joven cantaora Reyes Carrasco, con voz rotunda y arrolladora, es la que se queja y la que emerge de sus complejos y diferencias para luchar sin parar y reivindicar lo diverso y singular. Lírica es la voz de quien la provoca y humilla, una Natalia Labourdette que revalida su poderosa voz y generosa proyección, con mayor participación que su compañera y agudos sobresalientes adornando esa valiosa contribución. Paula Comitre lo baila todo, sin parar, un trabajo extenuante en el que no faltan las exhibiciones de agilidad y virtuosismo danzante. Ellas tres hacen un trabajo excelente, pero la combinación entre ópera y flamenco no funciona, y la necesidad imperante en los círculos bohemios e intelectuales de la ciudad de añadir este tópico a todo lo presuntamente creativo, cansa. Fuimos más modernos en la década de los setenta del siglo pasado, cuando Triana, Alameda o Medina Azahara echaron mano del flamenco para hacer algo realmente genuino e irrepetible en el universo del rock. Lo de ahora sin embargo se nos antoja rancio e inoportuno a efectos estrictamente creativos.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 17 de noviembre de 2021

ALGO SALVAJE. LA HISTORIA DE BAMBINO Astro Rey de la Galaxia Musical

España 2021 118 min.
Guion y dirección
Paco Ortiz Fotografía Elisa Moreno Documental Estreno en el Festival de Valladolid 25 octubre 2021; en salas 19 noviembre 2021

Como bien dice uno de los entrevistados en este documental, si no te gusta Bambino es porque no lo has escuchado, y qué razón tiene. Anoche se presentó en Utrera, ciudad natal del rey de la rumba, este documental biográfico, antes de su estreno comercial la semana entrante y tras presentarse en certámenes como la Seminci o el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Miguel Vargas tomó su nombre de la versión española del éxito de Renato Carosone Guaglione, que Gloria Laso popularizó como Bambino. El onubense Paco Ortiz está curtido en documentales sobre figuras relevantes del flamenco y la canción española como Miguel Poveda, Matilde Coral o Esperanza Fernández, además de prestar su atención también al agua a través del aventurero mexicano Abraham Levy o la presencia del agua como fuente de vida y cultura en Andalucía en otro trabajo de este mismo año, Historia del agua. Lo suyo se ve que es pura pasión, y así lo deja ver en este impecable trabajo que recorre la vida y personalidad de este singular e irrepetible cantante que fue el rey indiscutible de la rumba en los tablaos y salas de espectáculos de la España de los años sesenta y los últimos años del franquismo.

La cinta sigue la estructura clásica en este tipo de producciones, con testimonios de artistas y gente que le conoció, imágenes fotográfícas y videográficas de archivo y recreación ficcionada de algunos pasajes de su azarosa vida. Dividida en cinco capítulos que repasan diversos aspectos de su vida, destaca la larga nómina de rostros conocidos que analizan su trayectoria, como El Lebrijano, Pilar Távora, Antonio Carmona, Enrique Bunbury, Nazario, Máximo Valverde o Gonzalo García Pelayo, por citar algunos, así como otros testimonios de archivo, como los de Alfonso Santisteban o Salvador Távora, autores de varias de las canciones de su repertorio que fueron éxito, o de María Jiménez, ella misma proclamada como una Bambino con tetas.

Se echa en falta sin embargo las declaraciones de quienes compartieron más de cerca sus grandes sorbos de vida, sus juergas, los vicios y las virtudes que le convirtieron en un personaje único de la época, proclive al exceso y al temperamento más visceral y profundo, que trazaran un perfil más auténtico, capaz de descubrir el dolor de sus heridas y torturas. Sin embargo aplaudimos que se encumbre al artista, se reconozca su papel en el desarrollo del género, su brillantez como artista capaz de levantar pasiones, y esa elegancia y glamour que tanto lo caracterizaron especialmente en la década de los sesenta. Otro acierto de la película es trazar un paralelismo entre su estrellato y el de las luces de la galaxia que nos alumbran, otorgándole una perpetuidad que le hace casi inmortal, una comparación intermitente que lo convierte con toda justicia en el Astro Rey de la galaxia musical. Pitingo pone voz a los títulos de crédito finales con su particular versión de Bambino Piccolino, y el cartel publicitario es una reproducción del magnífico grafiti realizado en Utrera con ocasión de este evento.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

SEVILLA VISTA DESDE LA JUVENTUD Y LA VETERANÍA

Dos documentales bajo la visión extrema de quien experimenta con la cámara por primera vez y quien lo hace con la experiencia que da la veteranía.

LA ALAMEDA 2018

España 2020 61 min.
Dirección
Rocío Huertas Guion Rocío Huertas y Álvaro Soto Fotografía Carolina Cebrino y Álvaro Soto Música Jordi Gil Estreno en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 13 noviembre 2020


Casi como si se tratara de un proyecto de fin de carrera, la joven Rocío Huertas fija su mirada en el barrio de la Alameda, pero desconcertando ya desde el título elegido para su particular carta de amor al barrio y la ciudad. No es Alameda 2018 un retrato de su transformación tal como hoy la conocemos, con su bullicio, su amplia oferta cultural, comercial y gastronómica, su canto a la diversidad y su particular matrimonio con comunidades como la LGTBI. Por el contrario Huertas intenta realizar un retrato nostálgico que desentraña ese pasado ya muy conocido del barrio como centro marginal y decadente habitado en su mayoría por prostitutas y travestis y marcado por la drogadicción.

Se trata de aquella Alameda previa a los fastos del 92, la misma que servía de base al argumento de Alberto Rodríguez para plasmar en Grupo 7 el forzado lavado de cara que provocó la transformación y aburguesamiento del lugar tal como Guerin hizo con el Barrio Chino de Barcelona en la excepcional e irrepetible En construcción. Con la intención de retomar el trabajo que hizo Juan Sebastián Bollaín en 1978, titulado Alameda, Huertas tira de testimonios de algunas de las personas que aún habitan el barrio, centrando su atención en ocupas y especialmente en un travesti superviviente de aquella etapa retratada, y como queriendo trazar un testimonio autobiográfico, ilustra vivencias propias de su niñez con collages animados.

Poco aportan los testimonios de Manolo Solo, mientras el material grabado en la Cartuja con Agnès Varda como protagonista, con motivo del homenaje que recibió en el Festival de Cine de Sevilla de 2012, desconcierta y descentra el discurso por suponer una reflexión sobre el feminismo ajena a la materia del documental. 

NUEVE SEVILLAS

España 2020 157 min.
Guion y dirección
Gonzalo G. Pelayo y Pedro G. Romero Fotografía Juan Manuel Carmon Batán Estreno en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 8 noviembre 2020 


Por su parte, el veterano Gonzalo García Pelayo, conocido no solo por sus trabajos como director de cine sino también como exitoso jugador internacional de la ruleta gracias a descubrir un método basado en la imperfección de las mesas de juego, parece querer retomar el trabajo que hizo en Vivir en Sevilla en 1978, que transita intermitentemente por el dilatado metraje de esta película. Las nueve Sevillas son las experiencias de nueve personajes con la ciudad, siempre desde un ángulo directamente asociado al flamenco como cante y baile.

De hecho el trabajo de Pelayo es la ilustración animada de los personajes que protagonizaron la cartelería de la Bienal de Flamenco de Sevilla de 2018. Paseos en su mayoría nocturnos por la ciudad, idas y venidas del Centro al Polígono Sur pasando por Triana e incursiones musicales de artistas convocados en aquella edición del certamen hispalense, como Fahmi Alqhai, El Niño de Elche, Israel Galván, Rocío Márquez, Silvia Pérez Cruz o Rosalía, constituyen el material dramático de esta larguísima crónica sobre un tipismo tan recurrente en las crónicas alternativas de la ciudad que ya rechina y hasta molesta.

Entre compadreo y fandangueo nosotros nos quedamos con los testimonios, discursos y reivindicaciones de Pastora Filigrana, una abogada de raza gitana con un excepcional talento para la oratoria y unos argumentos sensacionales y reveladores sobre la identidad de su pueblo y su extraordinario canto de libertad. A todo lo demás hay que echarle mucha paciencia y más voluntad, a pesar de lo cual obtuvo en la sección  Nuevas Olas No Ficción del Festival de Sevilla el premio al mejor documental.

miércoles, 7 de octubre de 2020

LA GUITARRA PROTAGONIZA UN OCTUBRE MUSICAL ATÍPICO

Alí Arango
Nada, ni el covid19, ha impedido a Francisco Bernier poner en pie la décimo primera edición de un festival que su aplomo, la compañía discográfica que dirige, Contrastes Records, y el apoyo de diversas instituciones locales, autonómicas y estatales, ha consolidado ya en la agenda cultural de la ciudad. Mañana 8 de octubre, y hasta al próximo día 24, se celebrará esta edición que lleva por título Música para sanar, con la que su director quiere dar su especial agradecimiento a todos los sanitarios de España, cuya extraordinaria labor y humanidad durante la pandemia ha resultado fundamental para salvar muchas vidas de personas contagiadas con el covid19. Un gesto que sin duda honra a él a y todo su equipo, que ha logrado organizar hasta once conciertos presenciales, además de las habituales actividades académicas que pueden consultar en la página web oficial.

Dadas las circunstancias, este año se prescindirá de los concursos internacionales de guitarra flamenca, que tendría que celebrar su quinta edición, y guitarra clásica, que acompaña al festival desde su creación. Ambos certámenes se han convertido en cita ineludible para instrumentistas noveles de todo el mundo que desean ampliar su currículo con una distinción de la categoría que ofrece recibirse en una ciudad tan emblemática para la guitarra española como Sevilla. Pero los ganadores de la edición anterior sí tendrán la oportunidad de celebrar sus respectivos conciertos en el seno del festival. Así, el sevillano Francisco Moncayo, natural de Morón de la Frontera, homenajeará a su mentor Paco del Gastor en el concierto de arranque del festival, el viernes 9 en el Espacio Turina, mientras el día siguiente el italiano Carlo Curatolo se enfrentará a páginas de indispensables del instrumento como Albéniz, Castelnuovo-Tedesco y Scarlatti.

Maestros de la cuerda pulsada

Pedro Jóia
El primer encuentro con guitarristas consagrados tendrá lugar el domingo 11 con el estadounidense de origen polaco Paul Cesarczyk, siempre comprometido con la música contemporánea y sensible con los países en vía de desarrollo donde ejerce una actividad educativa impagable, y el especialista onubense en cuerda pulsada medieval José Luis Pastor, un habitual de la escena hispalense, solo o junto a su conjunto Axabeba, que nos invitará a un suculento viaje por la historia del instrumento.

Los conciertos se reanudarán el viernes 16 de octubre, con otro doble programa protagonizado por el italiano Domenico Mottola, ganador del Concurso Internacional Francisco Tárrega de Benicassim, uno de los más prestigiosos de guitarra del mundo, con obras precisamente de Tárrega y de Llobet, y el cubano Alí Arango, que como tantos otros fue alumno de Leo Brouwer, quien tan grato sabor dejó en su período como director de la Orquesta de Córdoba hace ya algunas décadas. Arango ofrecerá uno de los programas más curiosos del festival, un encuentro imaginario entre Tárrega y Mangoré con Chopin en La Habana. Al día siguiente el Cuarteto de Guitarras de Andalucía, que el año pasado se encargó de inaugurar la décima edición en el Auditorio de la Cartuja, dedicará su propuesta a maestros clásicos de la guitarra como Falla, Albéniz y Lecuona, mientras dos de sus integrantes, el director artístico del festival y Antonio Duro, que como Sevilla Guitar Duo han paseado su arte por distintas plazas, además de ser habituales de nuestra agenda, juntos o por separado, ofrecerán ese mismo día un particular homenaje a la Giralda.

Un año más el Pabellón de Portugal del 29 se sumará al Espacio Turina para prestar sus salones al guitarrista Pedro Jóia, que presentará su último disco bajo el sello de Bernier, un homenaje al cantautor portugués José Alonso, todo un símbolo de la Revolución de los Claveles. Eso será el jueves 22, mientras los dos últimos días, viernes 23 y sábado 24, estarán dedicados a la guitarra flamenca, con el jerezano Diego del Morao repasando la historia de los maestros y estilos flamencos, y el barcelonés Canito acompañando al cantaor Jesús Méndez, que presentará su tercer disco Voz del Alba. Todos estos conciertos se podrán disfrutar en el Espacio Turina, que inaugura así una temporada marcada por el virus, las medidas imprescindibles de seguridad y una extensa programación que incluye el tradicional Otoño Barroco para quienes extrañen el Femás, sus habituales propuestas jazzísticas y la presencia de la Orquesta Barroca de Sevilla, Xavier Sabata o Ruth Rosique entre otros y otras artistas.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 19 de junio de 2020

PRIVILEGIOS DE GRANADA: EL LUJOSO CARTEL DEL FESTIVAL

Quienes estos días se acercan a la Alhambra están disfrutando de una experiencia única, poder pasear por sus estancias y jardines y admirar sus encantos prácticamente en la intimidad, sin aglomeraciones de turistas ni premuras de tiempo. Un privilegio de la gente de Granada y quienes se hayan atrevido a viajar del resto de Andalucía, a quienes quizás podamos añadir gente que haya vivido el confinamiento en la hermosísima ciudad aunque no sean de allí. Pero las fronteras se abrirán en breve y aunque cabe esperar que la prudencia evitará las masificaciones de antes de la pandemia, ese recogimiento que han podido experimentar quienes hayan protagonizado las primeras visitas desaparecerá. La consigna es salvar el turismo, objetivo que a veces parece más relevante que el de la propia salud. El planeta está lejos de superar esta enfermedad, no obstante le abrimos las puertas para salvar el que parece sea el bastión fundamental de nuestra economía. ¿No sería quizás más inteligente y afortunado reinventarse, utilizar esa imaginación que nos distingue de otros seres vivos para buscar otras alternativas que permitan conciliar salud y bienestar social con parámetros más aceptables? De cualquier modo la mal llamada nueva normalidad, si es que existe algo denominado anormalidad, está ya aquí y agentes y programadores culturales no se resisten a poner en marcha eventos y espectáculos que en otras épocas potenciaron aún más la magia del verano. Si se respetan las normas de seguridad y protección, éste también podrá recuperar su magia.

El próximo jueves 25 de junio arranca oficialmente la edición número sesenta y nueve del Festival de Granada, en la que domina con todos los honores la celebración del doscientos cincuenta aniversario del nacimiento de Beethoven, y donde se dará un protagonismo especial al piano. Tras un concierto benéfico extraordinario que se celebrará en la Catedral ese día 25, y en el que a modo de homenaje a las víctimas del coronavirus la Orquesta, Coro y Coro Joven Ciudad de Granada, junto a su director titular Andrea Marcon y voces tan celebradas como las del contratenor Carlos Mena y el barítono Carlos Álvarez interpretarán el Réquiem de Mozart, el festival arranca los primeros días en modo virtual, con una serie de conciertos englobados bajo la marca Digital Granada Festival. La guitarra del internacional Pepe Romero desde el Patio de los Arrayanes, con un programa centrado en la ciudad de la Alhambra, la cantaora Rocío Márquez desde el Patio de la Acequia en el Generalife, Cañizares interpretando obras suyas desde La Casa del Chapiz en el Palacio de Dar al-Bayda, Javier Perianes paladeando a Debussy, Falla y Albéniz desde el Pórtico del Palacio del Partal en el Albaicín, Jordi Savall dialogando entre músicas cristianas, judías y musulmanas alrededor del Mare Nostrum y haciendo acopio de instrumentos tan exóticos como un rebab de finales del siglo XIV o una lira y una viola da gamba italianas de mitad del siglo XV, y Fabio Biondi desde la Fundación Rodríguez Acosta interpretando una sonata y dos partitas de Bach, serán quienes protagonicen del 28 de junio al 7 de julio el lujoso cartel de bienvenida a un festival que no se conforma con ofrecerse de forma virtual, sino que a partir del jueves 9 de julio recupera su formato habitual, aun manteniendo todas las normas de seguridad recomendables y prescritas.

Mucho Beethoven

Krystian Zimerman
Será en el Palacio de Carlos V, escenario de las citas más solicitadas, cuando ese día 9 arranque la integral de sinfonías de Beethoven con la Orquesta Ciudad de Granada, auténtico salvavidas del certamen ante la imposibilidad de invitar grandes formaciones extranjeras garantizando su seguridad, haciéndose cargo de la Novena, ofrecida en formato participativo. Dos sesiones con todas las entradas agotadas, al igual que el Réquiem inaugural, que dirigirá Miguel Gómez Martínez y contará con las voces de Raquel Lojendio y Gustavo Peña entre otros. Las sinfonías 2 y 5 ocuparán tan emblemático escenario con la Orquesta Nacional de España y su director principal David Afkham al frente, mientras de las 6 y 8 se encargará la Orquesta de la Comunitat Valenciana dirigida por Thomas Hengelbrock. La número 4 será oficiada por la orquesta granadina dirigida por el legendario pianista Krystian Zimerman, que además tocará (y dirigirá por primera vez) los cinco conciertos beethovenianos en ésta y dos citas más, en lo que constituye uno de los grandes atractivos de esta edición. La Sinfónica de Galicia y Juanjo Mena se encargarán de la Sinfonía nº 7, en un concierto en el que además destaca la interpretación del Concierto para violín a cargo de la joven granadina María Dueñas, toda una revelación al instrumento. La misma orquesta pero bajo la dirección de su actual titular Dima Slobodeniouk completará el ciclo con las sinfonías 1 y 3. Todas se ofrecerán también en los arreglos para piano de Liszt, tal como se hizo en el Maestranza hace dos años y casi con el mismo plantel de pianistas de nuestro país, en el Corral del Carbón. El madrileño Eduardo Fernández, el canario Javier Negrín, el excelente pianista vasco Miguel Ituarte, el granadino Juan Carlos Garvayo y la residente en Nueva York Enriqueta Somarriba son los y la artistas convocadas.

La joven revelación granadina María Dueñas
El homenaje al músico de Bonn se completa con el estupendo violonchelista español Adolfo Gutiérrez y el célebre pianista alemán Christopher Park dando vida a sus sonatas en el patio de los Mármoles del Hospital Real el miércoles 15 de julio, el Cuarteto Quiroga con los cuartetos 15 y 16 desde el Patio de los Arrayanes es otra de las citas agotadas, como también lo es al día siguiente, domingo 20 de julio, la del extraordinario pianista alemán de origen ruso y muy comprometido políticamente Igor Levit, que interpretará las tres y prodigiosas últimas sonatas de Beethoven. Y por último la superestrella, avalado por ser el primero en agotar entradas en un tiempo récord, Daniel Barenboim, que aunque veterano en el festival será una de las pocas veces que ofrezca un recital de piano en solitario, con las Variaciones Diabelli, de las que es un consumado e indiscutible especialista, y una mirada distinta e insustituible a la Sonata nº 31, el viernes 24 del mes próximo, a dos días de terminar el festival, en el Palacio de Carlos V por supuesto.

Grandes pianistas

Barenboim y Argenrich, dos genios del piano
Grandes nombres del instrumento rey se darán también cita en esta edición, empezando por Grigory Sokolov, que el sábado 11 interpretará obras de Mozart así como el Bunte Blätter de Schumann en el Auditorio Manuel de Falla, Elisabeth Leonskaya, que junto a Josep Pons y la Orquesta Nacional de España interpretará el Concierto nº 20 de Mozart. El conjunto además ofrecerá las sinfonías 27 y 40 del compositor de Salzburgo. Martha Argerich, por primera vez en Granada desde hace cuarenta y un años, interpretará junto al violinista Renaud Capuçon, cuyo hermano Gautier está este año en el ojo del huracán por su cotizadísimo caché a pesar de la pandemia, sonatas de Schumann, Prokofiev y por supuesto Beethoven. Igor Levit añade a su recital en solitario otro junto al aclamado tenor inglés Ian Bostridge entonando Winterreise de Schubert; y finalmente el francés Bertrand Chamayou demostrará su magisterio en Liszt, cuyo Años de peregrinaje ha sido muy celebrado, combinado con Preludios de Debussy y Reflejos (Mirroirs) de Ravel. Otros virtuosos, como el violonchelista donostiarra Iagoba Fanlo, que estrenará en el Hospital Real obras de Alfredo Aracil junto a otras de Bach y Britten con las que se interrelacionan, o los cantaores Miguel Poveda celebrando a Lorca desde el Teatro del Generalife y Carmen Linares celebrando cuarenta años de carrera desde el Palacio de los Córdova, con ambos conciertos agotados, además del sorprendente y extravagante Niño de Elche, también se darán cita en esta edición del Festival de Granada.

Sevilla, eje de la música antigua

La aportación sevillana se enmarca dentro de la Música Antigua, con la Accademia del Piacere estrenando Gugurumbé, uno de esos espectáculos tan del gusto de Fahmi Alqhai que combina barroco con flamenco y danza, y en esta ocasión también ritmos africanos, como extensión de la conmemoración de la primera vuelta al Mundo. La soprano Nuria Rial y la cantaora Rocío Márquez participan en el evento. Por otro lado Vandalia, con Rocío de Frutos y Gabriel Díaz entre sus integrantes, recuperarán la Misa de Bomba del compositor granadino Pedro Bermúdez, contextualizándola con obras de Mateo Flecha y Francisco Guerrero, maestros de la polifonía del Siglo de Oro. Será en los conciertos matinales de la Capilla Real y la Iglesia de Santos Justo y Pastor que también acogerán recitales de Lina Tur Bonet y Musica Alchemica, alternando la armonía de Bach con la exuberancia de Biber, o la tradición polifónica inglesa de Tenebrae, que el sábado 11 en el Monasterio de San Jerónimo interpretarán obras antológicas como el Miserere de Allegri o la Misa de Réquiem de Tomás Luis de Victoria. Así se completa un cartel esperanzador y cuando menos milagroso en estos dramáticos tiempos que corren.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 26 de septiembre de 2014

ESTRELLA MORENTE MONOPOLIZÓ EL PRIMER CONCIERTO DE LA NUEVA TEMPORADA DE LA ROSS

1º concierto de abono de la XXIV Temporada de conciertos de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, en colaboración con la Bienal de Flamenco. Estrella Morente, cante. Pepe Habichuela, guitarra. Edmon Colomer, director. Programa: Danzas fantásticas Op.22, de Turina; Siete canciones populares españolas, de Lorca y Amargós; Alegrías (Suite Divertissement Flamenco), de Gerhard; El amor brujo, de Falla.
Jueves 25 de septiembre de 2014

Curiosa propuesta la elegida para arrancar una nueva temporada de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, aún con un futuro incierto por delante y con las pilas presuntamente recargadas tras la pausa estival. Enmarcado dentro de la programación de la Bienal de Flamenco, se trataba de ofrecer un programa netamente español ensamblado con el cante flamenco, más concretamente el de Estrella Morente, que barrió hacia su portal todo el protagonismo de la noche, en parte por su arrolladora personalidad y talento artístico, y en parte también por su divismo y falta de humildad. Curioso también porque en estos tiempos convulsos de quebranto geográfico, dos de los compositores convocados eran catalanes volcados en el tipismo tradicionalmente español. Roberto Gerhard fue otro desdichado exiliado de Franco cuya obra estuvo fuertemente influida por el nacionalismo español, mientras Joan Albert Amargós conjuga en su música nacionalismo, populismo y modernidad, desde un punto de vista incontestablemente hispánico. Y curioso porque la batuta se confió a Edmon Colomer, cuya experiencia durante tres años frente a la Orquesta Filarmónica de Málaga tiene cierto parecido, al menos en cuanto a relaciones con los músicos se trata, con lo que nos han contado acerca de nuestra propia formación y la dirección cuya continuidad hoy tanto se cuestiona.
 
Entrando en materia, la cantaora monopolizó la primera de un excepcional concierto con tres partes, acompañada solo por la guitarra que el veterano Pepe Habichuela tocó con seguridad y dominio pero cierta sensación de monotonía, siguiendo los patrones de las soleás, seguiriyas y otros palos que entonó Estrella Morente, sin apenas concesiones a la fantasía o la imaginación. En el caso de ella no es tanto imaginación lo que falta como un más convincente y satisfactorio grado de emoción, compensado si acaso con un timbre sedoso y brillante, de sonido nítido y maleable. Su versión de las Siete Canciones Populares, de las trece antiguas recopiladas y armonizadas por García Lorca, orquestadas por Amargós en 1998, estuvo sobrada de brillo, energía y agilidad, pero su decisión de amplificar la voz con micrófono empañó el resultado global, con una orquesta que quedó a menudo eclipsada y un trabajo de adaptación y orquestación seriamente desvirtuado y enturbiado, a lo que hubo que añadir algunos descompases. La suya es una orquestación festivalera, eminentemente ligera en concepción, profusa y terriblemente espectacular, próxima al music hall o show de casino; no obstante hubiera sido agradecida una escucha más atenta y libre de servidumbres como las palmas y la percusión del grupo de la diva. En El amor Brujo se desató del todo, imponiéndose no sólo en los cuatro números cantados o recitados, sino en otros tantos que acentuó con su particular, y algo soso, jaleo. La catarsis (y el desmadre) llegó de la mano del baile casi improvisado a lo largo y ancho del patio de butacas al ritmo de la Danza del fuego. Fue divertido y se metió al público en el bolsillo. Por cierto, ¿para cuándo una versión en el Maestranza de la página de Falla con mezzosoprano en lugar de gitanerío?
 
Así las cosas sólo en las piezas puramente orquestales pudimos apreciar el trabajo del controvertido Edmon Colomer a la batuta, para corroborar la aspereza y machaconería que, al menos en estos últimos años, se le achaca. Hubo brío y limpieza pero escaso refinamiento en las archiconocidas Danzas Sinfónicas de Turina; además la sección de metales, que sonaron de forma impecable, no encontró cohesión con el resto del conjunto. Tampoco la partitura de Gerhard, una suite sinfónica que el compositor extrajo de su ballet Alegrías de 1942, alcanzó una interpretación memorable, sin apenas matices y falta de análisis en la asociación entre el nacionalismo y el dodecafonismo que el autor cultivaba influido por su maestro Schönberg y que caracteriza una obra de la que ésta no es una excepción. Se echó en falta el habitual programa de mano - en su lugar se ofreció el más parco elaborado por los responsables de la cita flamenca –, y el protagonismo absoluto de Morente deslució el debut de la temporada de la Sinfónica, que tuvo que plegarse tanto a ella que casi pareció convertirse en su propia orquesta, procurando denostadamente arroparla como lo hizo el capote de paseo que sacó la cantaora en la segunda parte. Esperaremos al segundo concierto para considerarlo el primero oficial de la temporada recién inaugurada.

domingo, 14 de septiembre de 2014

FLAMENCO SACRO EN LA BIENAL: LECCIÓN DE BELLEZA Y CONCORDIA

XVIII Bienal de Flamenco. José de la Tomasa, cante. Manolo Franco, toque. Solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla. Andreas Prittwitz, dirección artística. Programa: Palos flamencos y obras de Bach, Vivaldi y Purcell. Capilla del Palacio de San Telmo.
Domingo 14 de septiembre de 2014

José de la Tomasa y Manolo Franco
Hay momentos que se clavan en el corazón y provocan una enorme y sincera emoción. Ocurrió en este estreno absoluto de la presente Bienal, cuando el maestro de la guitarra flamenca Manolo Franco y el no menos magistral Juan Carlos Rivera a la barroca echaron un particular mano a mano según las imprescindibles enseñanzas de Gaspar Sanz en una de sus zarabandas; un duelo en el que se puso de manifiesto la elegancia y la exquisitez de los combatientes, primero con Franco llevando el compás que le marcaba Rivera y ya después atacando la pieza sin complejos ni estridencias según el universo particular del flamenco más aristocrático. Puro ejemplo de concordia, belleza y entusiasmo musical ante la obra de arte, en un entorno de exuberante barroquismo que resume a la perfección la intención de este singular programa.

La capilla del Palacio de San Telmo posee una caja acústica inmejorable, ideal para que sin antinaturales reverberaciones brillen la tersura de la cuerda de la Barroca, los metales y maderas del incombustible Andreas Prittwitz, y la sobriedad y claridad al cante y toque de José de la Tomasa y Manolo Franco. Fusión musical en un entorno que supone a la vez fusión del mejor arte barroco sevillano. La magnífica restauración de Vázquez Consuegra permite admirar la nave con pilastras corintias y bóveda de cañón de Leonardo de Figueroa, las conmovedoras pinturas de Domingo Martínez y las extraordinarias tallas de Pedro Duque y Cornejo. Conciertos como éste o los que allí celebra la Escuela de Estudios Orquestales de la Fundación Barenboim-Said, unido a la posibilidad de visitas concertadas, convierten este enclave en el único visitable de un edificio emblemático sustraído por motivos de seguridad al disfrute de sevillanos y turistas.

Andreas Prittwitz
Pocas veces como ésta hemos aplaudido tanto la incursión jazzística de Prittwitz en la música clásica, con una estupenda introducción al saxo versionando la Sarabande de la Suite nº 1 para violonchelo de Bach, haciendo gala de profusa creatividad ornamental en el famoso largo del Concierto RV443 de Vivaldi, o llevando el lamento al alma del blues al sustituir la voz de Dido por el clarinete. Difícil es que el violonchelo de Mercedes Ruiz pase desapercibido; por sí solo da cuerpo y musculatura al resto de la cuerda, Leo Rossi y Valentín Sánchez en los violines y Gonzalo Castelló a la viola, todos demostrando dominio en color, empaste y agilidad. Junto a ellos y en perfecta sintonía, alternando cañas, seguirilla, soleá y malagueña, la voz potente y estremecedora del maestro José de la Tomasa, contenida y elegante, fraseada con mimo y notable claridad, con puntuales subidas de temperamento en la segunda caña o la saeta final, y magníficamente acompasada por un soberbio Manolo Franco con la sobriedad y solidez que da la experiencia; sin olvidar la participación activa de Mayte Martín jaleando como entusiasta espectadora. El espectáculo, que se disfrutará también los dos próximos domingos, merece sin duda la pequeña inversión de una entrada.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 15 de septiembre de 2014